El Gobierno y el PP no tiran la toalla para renovar el Consejo General del Poder Judicial

Confían en reconducir la negociación porque pese a las diferencias actuales están de acuerdo en que hay que acabar con el vacío institucional

Inés Arrimadas, Edmundo Bal y el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco en el encuentro «Por un poder judicial independiente» que se celebró hoy ante la sede del Tribunal Supremo
Inés Arrimadas, Edmundo Bal y el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco en el encuentro «Por un poder judicial independiente» que se celebró hoy ante la sede del Tribunal Supremo

Colpisa | Madrid

A pesar del abrupto comunicado de la medianoche del jueves, Gobierno y PP no han roto las negociaciones para renovar el Consejo General del Poder Judicial. Ambas partes saben que del acuerdo depende que haya un antes y un después en la legislatura, que se mantenga el enfrentamiento sin cuartel instalado desde la moción de censura del 2018 o que se abran puntos de encuentro entre los dos mayores partidos del país y se sosiegue el clima político.

El secretario general de la Presidencia, Félix Bolaños, y el secretario general del PP, Teodoro García-Egea, recuperarán el contacto telefónico después de la reunión en un hotel madrileño del jueves por la noche que certificó la imposibilidad de cerrar un acuerdo que parecía hecho. Los socialistas creen que el «¡que se besen, que se besen!» de los diputados de Vox, tras el pacto para renovar el consejo de administración de RTVE, escoció a los populares y abonó la negativa de Pablo Casado a dar su visto bueno al pacto.

El veto a la presencia de Ricardo de Prada en la lista de los nuevos veinte vocales del Poder Judicial es, a su entender, una excusa. Este juez es la bestia negra de la judicatura para el partido opositor, que no le perdonan sus referencias a la caja B en la sentencia del caso Gürtel, a pesar de que esa contabilidad opaca no se juzgaba en aquel proceso, ni que pusiera en duda la veracidad del testimonio de Mariano Rajoy. Argumentos sobre los que descansó buena parte del discurso de Pedro Sánchez en la moción de censura que acabó con el último presidente del Gobierno del PP. En el PSOE insisten, sin embargo, en que no es un escollo insalvable, y recuerdan que el nombre de Prada ya figuraba en la frustrada negociación del Poder Judicial del 2018, y Casado entonces lo aceptó sin problemas.

La tesis de la Moncloa es que el jefe de la oposición no se decide a dar un paso firme en la orientación de centroderecha que proclama porque sigue mirando de reojo a Vox. «Ni una semana le ha durado al PP las ganas de arrimar el hombro y de trabajar» con el Gobierno, afirmó hoy el secretario ejecutivo de Coordinación Territorial del PSOE, Santos Cerdán, en referencia al espíritu conciliador mostrado por Casado en el debate sobre el estado de alarma del pasado miércoles. «Nos sentimos defraudados, pero nosotros no vamos a abandonar la senda del diálogo y el acuerdo», añadió para reafirmar que el PSOE no va a tirar la toalla en las negociaciones.

Sin cambio en las mayorías

El Gobierno espera reanudar a partir del lunes las conversaciones tras el paréntesis del fin de semana. Fuentes gubernamentales creen que al final habrá acuerdo, lo que no se atreven a decir es cuándo. Sánchez, aseguran, no va a desistir porque normalizar el gobierno de los jueces es una de sus prioridades. Lo que tampoco va a hacer, afirman en la Moncloa, es ceder a las demandas de Unidas Podemos para recuperar la reforma legislativa que rebaja las mayorías parlamentarias para la elección de los vocales y que puedan ser designados por mayoría absoluta en vez de los tres quintos de la Cámara. Un cambio barajado por Sánchez en un primer momento pero que presenta dudas legales y no gusta en la Comisión Europea.

El PP considera que ahí está la clave, no en la reforma legal, sino en las pugnas dentro de la coalición gubernamental. Su tesis es que los de Pablo Iglesias pretenden hacerse valer dentro de la coalición tras los últimos reveses a sus posiciones e insisten con Prada. Han accedido a sacrificar a su otra candidata, Victoria Rosell, pero se han encastillado con el juez para no ser un cero a la izquierda en las negociaciones. Es una cuestión de fuero, dicen los morados. Una tozudez que los populares ven como un intento de torpedear la renovación del Consejo y, de paso, poner en un aprieto a Sánchez.

Los populares no se apean de su negativa a que Unidas Podemos «meta las manos en los jueces», en palabras de Javier Maroto. Su veto al juez Prada, además, contribuye a fragilizar una coalición que ya sufre por las pugnas de cada día. «La alianza de PSOE y Podemos es la anormalidad democrática», subrayó hoy García-Egea.

Pero el PP también confía en que al final habrá acuerdo en el Consejo del Poder Judicial. Si el objetivo es diferenciarse de Vox, apuntan algunos populares, no puede ser el partido que fomente el vacío institucional.

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