Sánchez retoca su Gobierno y sustituye a Illa por Darias e incorpora a Iceta

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID | LA VOZ

ESPAÑA

Ambos tomarán posesión mañana en Zarzuela para cerrar la crisis de Gobierno abierta con la marcha del ministro de Sanidad para centrarse en la campaña catalana

26 ene 2021 . Actualizado a las 18:35 h.

No hubo sorpresas de última hora y la reestructuración del Gobierno emprendida por Pedro Sánchez como consecuencia de la salida de Salvador Illa afecta a solo dos ministerios. El presidente confirmó ayer que la hasta ahora titular de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, tomará posesión hoy de su nuevo cargo como ministra de Sanidad. Su vacante será ocupada por Miquel Iceta, que hace tres semanas pactó con Sánchez su renuncia a liderar la candidatura de los socialistas a la Generalitat en favor de Illa. El primer secretario del PSC, cargo que compaginará con la cartera de Política Territorial, había sonado con anterioridad para presidir el Senado.

El presidente oficializó unos cambios a los que solo les faltaba la confirmación oficial, un «reajuste mínimo» del que informó a Felipe VI antes de su declaración institucional en la Moncloa. Tanto Darias como Iceta contarán con la «absoluta confianza» de Sánchez, dos políticos a los que elogió como grandes «conocedores» de sus nuevos «ámbitos». Al comienzo de su intervención, Sánchez volvió a alabar el papel desempeñado por Illa hasta la fecha. «Si tuviera que destacar una cualidad de su paso por el ministerio sería una sencilla palabra: respeto», afirmó.

Salvador Illa acudió ayer a su último consejo de ministros, tras el que presentó su dimisión para dedicarse a tiempo completo a las elecciones catalanas del 14F. La campaña arranca el sábado, aunque la posibilidad de un aplazamiento todavía continúa en al aire. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña se ha dado de plazo hasta el 8 de febrero para resolver sobre el asunto. En principio, y salvo que el estado de alarma en vigor se modificase para endurecer las restricciones, asunto desestimado ayer de nuevo por Illa, al no considerarlo «necesario», todo invita a pensar que sí habrá comicios pese a coincidir con el pico de la pandemia.

Precisamente, este asunto viene siendo esgrimido por todas las fuerzas políticas: oposición, aliados parlamentarios y hasta socios de Gobierno, para denunciar los conflictos de intereses que pudieran darse entre el candidato Illa y el ministro Illa. Las críticas también han coincidido en subrayar el momento elegido para su salida, a solo dos días de una comparecencia en el Congreso para dar cuenta de la evolución de la crisis, algo de lo que finalmente se encargará la ministra entrante.

Rueda de prensa de despedida

Illa se despidió ayer de la Moncloa en una rueda de prensa en la que se declaró «un servidor público». «Siempre estaré donde pueda ser más útil», dijo. El secretario de organización del PSC aprovechó para enviar varios mensajes de agradecimiento: a los miembros de la Comisión de Sanidad del Congreso, a «los colegas» consejeros de las comunidades autónomas, a «los sanitarios, desde el médico especialista hasta la persona que hace labores de limpieza», y a la ciudadanía en general, «por su cumplimiento ejemplar de las medidas» para intentar contener la pandemia. Illa «confesó» que vivió «uno de los momentos más complicados» como ministro cuando propuso que los familiares no pudiesen acompañar a las víctimas mortales. «Me llevo a todos los que han perdido a un ser querido», concluyó.

Carolina Darias: una política curtida en el ámbito local que promete aplomo para tiempos duros

La nueva ministra de Sanidad es una alta funcionaria que pasó por todas las instituciones de Canarias antes de saltar al Gobierno central en una apuesta personal del presidente autonómico, Ángel Víctor Torres

Luís Pousa

Carolina Darías, en una imagen de archivo, durante una intervención en el Senado
Carolina Darías, en una imagen de archivo, durante una intervención en el Senado Emilio Naranjo | Efe

«Cuando más se complican las cosas, no sé de dónde, pero saco el aplomo». Así se confesaba Carolina Darias San Sebastián (Las Palmas de Gran Canaria, 1965), entonces presidenta del Parlamento canario, hace ahora cinco años. Y mucho aplomo será lo que necesite como titular de Sanidad y máxima responsable de la lucha contra un virus que conoce de primera mano, pues fue una de las ministras contagiadas de covid-19 en marzo, cuando tuvo que pasar 30 días de aislamiento.

Sánchez e Illa preparaban el relevo en Sanidad desde noviembre, cuando con la excusa de que Darias estaba al frente de la cartera de Política Territorial, la incorporaron a las reuniones del consejo interterritorial del Sistema Nacional de Salud, en las que técnicos del ministerio y consejeros autonómicos tratan de traducir a hechos concretos la teoría de la responsabilidad compartida entre el Ejecutivo central y las comunidades en el combate contra la pandemia.

Récord institucional en Canarias

El de Sanidad será su segundo ministerio en apenas un año, después de una larga trayectoria en la política autonómica, en la que ostenta el récord de haber pasado por todas las instituciones de Canarias. Se afilió al PSOE en 1996, justo después, según cuenta ella misma, de que José María Aznar derrotase a Felipe González en las urnas, y se estrenó en la política municipal en 1999 como concejala del Ayuntamiento de Las Palmas (donde era alcalde entonces el conservador José Manuel Soria). Fue consejera del Cabildo de Gran Canaria y diputada autonómica. En el Parlamento canario ejerció como presidenta de la Comisión de Sanidad, en uno de sus contados contactos con la materia que ahora ocupará sus días y sus noches.

Licenciada en Derecho por la Universidad de La Laguna, nada más acabar la carrera se sentó a estudiar las oposiciones para el cuerpo superior de administradores de Canarias. Es funcionaria del grupo A y su plaza le aguarda en la Consejería de Industria si algún día se tuercen los renglones de la política.

Como delegada del Gobierno en Canarias (2008-2011) le tocó vivir uno de los momentos más duros de su carrera. El 20 de agosto del 2008, el vuelo JK5022 de Spanair entre Madrid y Gran Canaria sufrió un accidente nada más despegar en Barajas. Fallecieron 154 pasajeros y tripulantes, y Darias tuvo que gestionar el dolor de los familiares y amigos de las numerosas víctimas canarias.

Primera presidenta de la Cámara

Entre el 2015 y el 2019 fue la primera mujer que presidió el Parlamento canario. Un techo de cristal que rompió después de 32 años de autonomía. Con un Gobierno socialista en minoría, Carolina Darias tuvo que explotar al máximo sus dotes diplomáticas y su discreción para mantener viva una legislatura que el Estatuto vigente no permitía acortar.

Al acabar su mandato al frente de la Cámara, el presidente de Canarias, el socialista Ángel Víctor Torres, la nombró consejera de Economía. De ahí saltó al Ministerio de Política Territorial, en una apuesta personal de Torres, uno de los fieles sanchistas que arropó al actual presidente del Gobierno cuando se produjo la revuelta de barones territoriales. La propia Darias reconoció entonces la sorpresa que le produjo la llamada de Sánchez.

«Cercanía, sensibilidad y buen hacer»

Casada y madre de tres niñas, la ministra de Sanidad es voluntaria de la oenegé Mujeres por África, que preside María Teresa Fernández de la Vega. Muy inquieta en las redes sociales, desde que está en el Gobierno prefiere retuitear los mensajes de otras cuentas oficiales. En el 2004, resumía así su aportación a la política canaria: «Cercanía, sensibilidad y buen hacer». Se declara creyente, aunque prometió el cargo en vez de jurarlo «para no mezclar religión y política». Una fe que le hará mucha falta en su nueva misión.

Miquel Iceta: aspirante a presidente y a senador, pero ministro al fin

El líder del PSC dirigirá el Ministerio de Política Territorial y Función Pública

M. L Paz

El 25 de septiembre del 2015, en la campaña de las catalanas, Pedro Sánchez y Miquel Iceta cerraron su mitin en Barcelona bailando juntos el tema de Queen «Don’t Stop me now» (No me detengas ahora). Cuatro años después, Iceta ha frenado el intento de Sánchez de promover la candidatura de Illa a las autonómicas
El 25 de septiembre del 2015, en la campaña de las catalanas, Pedro Sánchez y Miquel Iceta cerraron su mitin en Barcelona bailando juntos el tema de Queen «Don’t Stop me now» (No me detengas ahora). Cuatro años después, Iceta ha frenado el intento de Sánchez de promover la candidatura de Illa a las autonómicas Jesús Diges | Efe

Miquel Iceta Llorens (Barcelona, 1960) estudió Ciencias Químicas en la Universidad Autónoma de Barcelona, pero no concluyó la licenciatura porque eligió dedicarse a la política. Eso es lo que corre por sus venas. Política y buena química en el mejor sentido. Es un hombre dialogante, razonable, sensato y, más que estridente, a veces es inoportuno, como cuando en plena campaña del 21 de diciembre del 2017 fue el primer político en defender un indulto para los condenados por el procés.

Con este nombramiento de ministro, es la segunda vez que cambia su trabajo a Madrid. La primera fue en 1991 de la mano del vicepresidente Narcís Serra, quien lo nombró director del Departamento de Análisis del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Cuatro años más tarde ascendió a subdirector del Gabinete de Presidencia. Ahí aprendió los entresijos del poder, ejerció de fontanero y dio un paso al desempeño público, en sentido de visible, en 1966 al salir elegido diputado en el Congreso. Tres años después volvió a Cataluña como parlamentario autonómico. Fue en esa campaña electoral en 1999 cuando Miquel Iceta rompió moldes y declaró públicamente su homosexualidad.

Al ritmo de Queen

Pocos son los que no lo conocen, pero sigue sorprendiendo a todos. Primer secretario del PSC desde el 2014 y desde el 2015 candidato a la Generalitat, en cuya campaña Iceta logró lo que otros nunca imaginaron: que Pedro Sánchez cerrase un mitin en Barcelona con él bailando a ritmo de Queen, Don´t Stop me now (No me detengas ahora).

Este político y estratega de raza, abierto y conciliador con el independentismo, defendió con ahínco hallar una vía intermedia antes del 1-O. «Ni DUI ni 155», repetía sin cesar. Lo mismo que plasmó en su libro La Tercera Vía. Puentes para el acuerdo. En él expone su defensa de una reforma constitucional de carácter federal, con un federalismo fiscal y se describe a sí mismo como catalanista federalista integrador.

La tranquilidad que irradia la convierte en fina ironía cuando le sacan de sus casillas. No se calla. El ejemplo lo dio en las elecciones del 2017 al ser entrevistado por un agresivo, más que un incisivo, director de TV3, Vicent Sanchis. A diferencia de las formuladas a candidatos secesionistas, las preguntas que le hacía el entrevistador llevaban pócima independentista y, cuando Iceta iba a contestar, Sanchis ya le interrumpía y se explayaba en ataques. Llegó un momento de tanta tensión que el socialista le espetó un zasca: «Creía que el debate era el lunes», en alusión a un debate de candidatos que se iba a celebrar.

Veto y mesa de partidos

Iceta está acostumbrado a lidiar con el secesionismo. Ayer Sánchez dijo de él que es un hombre de «concordia, de construir consensos, de cooperación, coordinación y cogobernanza». Y esa que Iceta sigue apelando a la unidad de la sociedad y no al revanchismo, pese a que el independentismo le asestó el golpe político que más le dolió. En el 2019, su grupo parlamentario lo propuso para ser senador por representación autonómica y el secesionismo lo vetó en el Parlamento catalán en un pleno inédito, pues a nadie de ningún grupo nunca antes se le había impedido una propuesta similar. Desde Política Territorial, Iceta tendrá la misión de encabezar la mesa de diálogo sobre Cataluña. Una puñalada para algunos.