Pablo Iglesias rompe su silencio para abanderar la teoría de la conspiración contra Podemos

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID | LA VOZ

ESPAÑA

David Fernandez | EFE

El vicepresidente del Gobierno vaticina que la causa acabará archivada mientras el exabogado que denunció la financiación irregular del partido denuncia amenazas

15 ago 2020 . Actualizado a las 15:47 h.

El secretario general de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, rompió este viernes su silencio desde que a principios de semana trascendió la imputación del partido y de tres de sus altos cargos por financiación irregular. En un extenso hilo en Twitter, el dirigente morado abandera la tesis de la conspiración que en los últimos días vienen agitando varios de los líderes del partido, esgrimiendo que la causa carece de «fundamento» y que solo responde al interés de «los viejos poderes» por minar su credibilidad y, de paso, poner una sordina sobre la polémica que rodea a la Casa Real tras la salida del país del rey emérito. «Entendemos que algunos estén muy interesados en que pasemos meses defendiéndonos en los medios de acusaciones sin fundamento en vez de hablar del debate social sobre la monarquía», afirma.

Tras asegurar que colaborará con la Justicia, el número tres del Ejecutivo augura que el proceso por el que se ha imputado como persona jurídica al partido que lidera desde su fundación acabará archivado, como «la lista interminable» de ocasiones «en las que se nos ha acusado de delitos graves». No obstante, Iglesias sostiene que el daño que están causando a su partido es irreparable: «El juicio mediático, a la hora de instalar relatos, pesa siempre más que el final de los procedimientos judiciales», denuncia, alimentando así una de las principales causas que viene esgrimiendo para explicar el desplome que está sufriendo Podemos en los últimos procesos electorales.

El vicepresidente segundo del Gobierno rompe así su silencio, tal y como vaticinó ayer otro de los fundadores de Podemos, Juan Carlos Monedero, que afirmó que Iglesias hablaría cuando se «calmaran las aguas».