Bueno, bueno… ¡Qué emocionado estaba el presidente del Gobierno español! Estaba tan emocionado, que no pudo contenerse y lo contó. Torra le había preparado un recibimiento cortesano, con los Mossos d’Esquadra uniformados de gala y rindiendo honores al ilustre visitante que llegaba a su república de un lejano reino llamado España. En el suelo habían tendido la alfombra roja, como en las galas del cine, y la escena se parecía a medias a un fotograma de Sissi emperatriz y a una película de suspense donde solo el espectador sabe que uno de los protagonistas lleva la pistola al cinto, pero ignora para qué. 

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