Los conejos de la chistera de Sánchez

El candidato socialista realizó varios anuncios, como la creación de una vicepresidencia para Nadia Calviño

Pedro Sánchez, en el debate electoral
Pedro Sánchez, en el debate electoral

MAdrid / La Voz

El presidente del Gobierno en funciones y candidato socialista, Pedro Sánchez, intentó hacerse con la iniciativa en todos los bloques sacándose de la chistera medidas o propuestas inéditas en este arranque de campaña. 

Cohesión de España

Todo el foco en Cataluña. Sánchez fijó posición anunciando que si sale reelegido presidente impulsará tres medidas para frenar el desafío secesionista: una asignatura «sobre educación en valores civiles, constitucionales y éticos»; que los consejos de las televisiones públicas sean aprobados por dos terceras partes de los parlamentos y acabar así con «el sectarismo de TV3»; y la vuelta al Código Penal de un referendo. De inmediato Casado le recordó sus compañeros de viaje: «Depende de los votos de los independentistas y va a volver a pactar con ellos», advirtió. Rivera, que ya en el anterior debate sorprendió por los cachivaches con los que acudió al plató, sacó del atril un adoquín para denunciar los disturbios de Barcelona. Abascal no fue el más constructivo. Prometió «suspender la autonomía, tomar el control de TV3 y los Mossos, ilegalizar partidos independentistas» y detener a Torra. Iglesias, incómodo con el tema, recriminó al resto su fijación afeándoles su olvido por el mundo rural, citando a «los productores lácteos de Lugo». 

Economía

Una vicepresidencia gallega. Otra batería de medidas de Sánchez a las primeras de cambio. Si logra renovar en Moncloa, Nadia Calviño estará al frente de una vicepresidencia económica. El jefe del Ejecutivo presentó a la gallega como el mejor jarabe contra la recesión económica, que ya acecha a la vuelta de la esquina. También anunció un nuevo ministerio para luchar contra la despoblación. En clave gallega pidió confianza a los trabajadores de las energéticas: «No vamos a dejarlos solos». Casado denunció que los socialistas son sinónimo de crisis e invitó a los españoles que tengan pensado votar a Sánchez que introduzcan «mil euros en el sobre junto a su papeleta», por los impuestos. Iglesias estuvo rápido: «De sobres con dinero dentro, señor Casado...», recordó. Como este domingo en A Coruña, el líder de Podemos eludió hablar de Amancio Ortega, pero Sánchez no lo pasó por alto: «Criticar a Ortega por haber donado recursos económicos para luchar contra el cáncer infantil. Señor Iglesias, ¿dónde está el problema?». 

Políticas sociales

¿Igualdad? Arrancó con la denuncia de la moderadora, Ana Blanco, lamentando «la foto» de cinco varones aspirando a la presidencia. Los anuncios de Sánchez en este espacio fueron destinados a la vivienda, asunto que empleó para afearle a Iglesias su menosprecio por el ministerio que le ofreció en julio. Rivera propuso «un gran pacto contra la despoblación», aunque también insistió con la plurinacionalidad recogida en el programa electoral del PSOE. Abascal tocó dos de sus temas favoritos: la factura por prestar atención sanitaria «a los ilegales» y la «inseguridad» y los centros de menores extranjeros no acompañados. 

Calidad democrática

Batallas de la Guerra Civil. El bloqueo político acaparó toda la atención en este apartado. Iglesias responsabilizó a «la señora Botín y a la CEOE», dos actores extraparlamentarios que, según él, marchitaron la coalición y que ahora busca la alianza con el PP y Cs para gobernar. Sánchez anunció que «disolverá» la Fundación Francisco Franco y que introducirá en el Código Penal «la apología del franquismo», encontrando a Abascal, que lo acusó de remover el pasado. El presidente de Vox e Iglesias acabaron discutiendo sobre la Guerra Civil. Para evitar el bloqueo político, Sánchez propuso que se permitiese gobernar a la fuerza más votada, algo que proponía el PP cuando era el partido hegemónico. El candidato socialista fue víctima aquí de una gran presión, con Casado exigiéndole que asegurara que no pactará con ERC, y con Rivera preguntándole si dimitirá si condenan al PSOE por el caso de los ERE. 

Política internacional

Abascal defiende a Trump. El brexit, en segundo plano. Rivera denunció un «proteccionismo» defendido por Abascal e Iglesias al entender que solo conduce a una guerra comercial en la que China y EE.UU. llevan las mejores cartas. Abascal salió en defensa de Donald Trump de las críticas de otros candidatos por su agresiva política económica.

Un debate bronco que no disipa el bloqueo

Gonzalo Bareño

Sánchez se distancia de Iglesias y no aclara con quién pactará, y Casado entierra la gran coalición

Malas noticias para el desbloqueo. El esperado debate a cinco se convirtió en un fuego cruzado, bronco, con más trazo grueso que argumentos, sin un ganador claro y tras el cual no se atisba salida al endemoniado tablero político en el que no hay Gobierno posible sin un pacto transversal entre derecha e izquierda.

Los bloques permanecen, pero menos cohesionados que antes. Mientras Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal se disputaron encarnizadamente el voto de la derecha, en la izquierda Pedro Sánchez y Pablo Iglesias demostraron estar más lejos que nunca. No hay pactos mayoritarios a la vista y todos siguen acusándose de promover el bloqueo. Pese a que todos lo interpelaron por ello, Sánchez no aclaró con quién quiere pactar. Ni siquiera descartó el apoyo de los independentistas. Y Casado garantizó que no pactará con el PSOE, enterrando así la gran coalición.

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