Ojalá los políticos estén a la altura de sus votantes

Francisco Espiñeira Fandiño
Francisco Espiñeira SIN COBERTURA

ESPAÑA

ALBERTO LÓPEZ

23 sep 2019 . Actualizado a las 21:32 h.

Decía este fin de semana la aún vicepresidenta Carmen Calvo que «ir a elecciones no puede considerarse un fracaso en democracia». Y tiene razón. Votar es la mejor forma de expresar la voluntad popular de los administrados. Pero a la autora de otras grandes frases como «el dinero público no es de nadie», que data ya de los lejanos tiempos en los que ejercía como ministra de Cultura con Zapatero, se le olvida que gobernar un país no puede convertirse en algo asambleario.

A los políticos, que nos han costado 111.000 euros diarios a todos los españoles desde el pasado 28 de abril y que seguirán cobrando hasta el 9 de noviembre, se les ha olvidado que una parte importante de su trabajo es negociar y consensuar.

Este lunes, el rey firmó la disolución de las Cortes y la convocatoria electoral para el 10N. La cuarta en cuatro años. Algo con apenas un antecedente en la Europa democrática: Polonia. Hasta nuestros vecinos del sur se ríen del despropósito sellado por los 350 diputados de la decimotercera legislatura: «Nosotros hemos podido hacer todas las reformas y cambios necesarios gracias a la estabilidad. No hemos sufrido un impás como el de España», presumía el líder socialista portugués António Costa ante su principal adversario, Rui Rio, en el debate central de la campaña lusa.