Las elecciones forzadas las carga el diablo

Cameron, May, Chirac y Renzi se estrellaron en las urnas al precipitar la repetición de comicios

Theresa May, durante una de sus infructuosas visitas a Bruselas
Theresa May, durante una de sus infructuosas visitas a Bruselas

madrid / Colpisa

«Las elecciones las carga el diablo», le advirtió Pablo Casado a Pedro Sánchez el pasado miércoles. Así lo constataron los ex primeros ministros británicos David Cameron y Theresa May, el expresidente francés Jacques Chirac, o el ex primer ministro italiano Matteo Renzi, que perdieron las votaciones que ellos mismos habían precipitado. Contaban con sondeos favorables, quisieron aprovechar la debilidad de sus adversarios, pero el pulso de la calle era otro.

El brexit que nadie esperaba

David Cameron había salido victorioso del referendo sobre la secesión de Escocia dos años antes, y pensó que ocurriría lo mismo con el plebiscito sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea.

El entonces primer ministro trató de fortalecer su posición entre los tories y desactivar la creciente ola euroescéptica en su partido. Además, quería sacudirse la presión del UKIP de Nigel Farage. Convocó la consulta para el 23 de junio del 2016. La mayoría de los sondeos eran favorables, aunque al final de la campaña aparecieron avisos en sentido contrario. Y se cumplieron. Los partidarios del brexit ganaron con el 52 % de los votos.

Un búmeran para May

La conservadora Theresa May tomó el relevo de Cameron, y también quiso reforzar su posición en Westminster para negociar en mejores condiciones la salida de la UE. Tenía una mayoría frágil de 17 diputados y era rehén de la potente facción contraria a ceder ante Bruselas.

Las encuestas eran favorables a los tories, algunas con ventajas de hasta 20 puntos, y los laboristas de Jeremy Corbyn vivían su enésima crisis. Empeñada en reforzar la mayoría absoluta conservadora, adelantó las elecciones al 8 de junio del 2017 y se estrelló. Los conservadores lograron 318 escaños, doce menos, y perdieron la mayoría en el Parlamento. Los laboristas sumaron 261, una subida de 29. May quedó debilitada para negociar un brexit que sería su canto del cisne. 

El error de Chirac

El presidente Jacques Chirac adelantó en 1997 las legislativas para reforzar la ya amplia mayoría de la derecha en la Asamblea Nacional francesa y encarar las presidenciales de cinco años después con una posición ventajosa. Los sondeos también eran favorables a la conservadora Agrupación por la República. Los socialistas, que atravesaban un mal momento tras la derrota de Lionel Jospin en las presidenciales, sacaron del retiro a su líder y, contra pronóstico, ganaron. Obtuvieron 241 diputados por 134 de las fuerzas de la derecha, que sufrieron una derrota estrepitosa y perdieron la mayoría absoluta. Chirac y Jospin tuvieron que cohabitar cinco años. 

La ambición de Renzi

Matteo Renzi planteó en el 2016 una ambiciosa reforma constitucional rechazada por los italianos (59 % a 41 %) y renunció a ser primer ministro. Pero desde ese momento, el líder de la izquierda se puso a negociar, sobre todo con la Forza Italia de Silvio Berlusconi, para propiciar nuevas elecciones legislativas, aunque el primer ministro era su correligionario Paolo Gentiloni, y cerrar el paso al Movimiento Cinco Estrellas. El presidente Sergio Matarella las convocó para el 4 de marzo del 2018.

El resultado fue un desastre para Renzi y su Partido Demócrata, que perdió 223 escaños para quedarse en 122. La alianza de la Liga, con Matteo Salvini de candidato, ganó con 265 diputados, y pactó con las Cinco Estrellas de Luigi di Maio, segunda fuerza con 227 escaños.

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