PP, C's y Podemos reaccionan a la convocatoria de elecciones

«O el Frente Popular o el Partido Popular», advierte Casado; Rivera afirma que el objetivo es «echar a Sánchez» y Irene Montero asegura que son los únicos que pueden frenar la derecha

Pablo Casado atribuyó el adelanto electoral a la presión que han ejercido el PP y los demás partidos de la oposición.
Pablo Casado atribuyó el adelanto electoral a la presión que han ejercido el PP y los demás partidos de la oposición.
R.G.
Madrid / Colpisa

La respuesta del Estado ante el desafío secesionista. Ese será el eje sobre el que el Partido Popular va a vertebrar su discurso electoral en la carrera hacia las urnas iniciadas este viernes. Pablo Casado redujo ayer las elecciones generales del próximo 28 de abril a un plebiscito en el que los españoles tendrán que elegir entre un Gobierno que «negocie» con los independentistas o uno que aplique de inmediato y nuevamente el artículo 155 de la Constitución, aunque en esta ocasión sin duración predeterminada y con un mayor alcance al que aplicó el Gobierno de Mariano Rajoy en octubre del 2017.. En el primer bloque, Casado incluyó al PSOE y sus socios de la moción de censura: Unidos Podemos, PDECat, Esquerra, PNV y Bildu. En el segundo, los conservadores llevarían la batuta con el apoyo de Ciudadanos y Vox. «O el Frente Popular o el Partido Popular», resumió rescatando la coalición de izquierdas que ganó los últimos comicios en España antes de la Guerra Civil.

Si el discurso extremo frente al secesionismo ha impulsado a Ciudadanos e incluso a Vox en las convocatorias electorales de Cataluña y Andalucía, Casado se dispone ahora a recuperar esa bandera de cara a las generales del 28 de abril. La de la defensa de la unidad de España. Y, con este planteamiento, el PP ha construido un relato en el que el Gobierno del PSOE habría «sobrepasado la Constitución», incluso «permitido» incidentes en las calles catalanas, para negociar con el presidente de la Generalitat, Quim Torra. Es más, Casado dio ayer por sentado que los socialistas volverán a tocar la puerta del PDECat y de Esquerra si la aritmética parlamentaria lo exige el día después del 28A. «Lo hemos visto todos: han pactado y van a volver a pactar», insistió, pese a que el Gobierno anunció la semana pasada que rompía las conversaciones con los secesionistas, rechazó su demanda sobre el derecho de autodeterminación y abocó al fracaso las cuentas públicas. «Los Presupuestos no han salido porque les hemos pillado con el tema del relator», replicó, sin embargo, el presidente del Partido Popular. Según la dirección de la formación, Casado está ya en disposición de detallar qué medidas al amparo del 155 pondría en marcha. El líder del PP aspira a una intervención de la autonomía completa e indefinida en el tiempo y presenta a sus candidatos al Senado como garantía de que así será. Pero algunas fuentes del partido ponen en duda que ahora mismo haya base suficiente para enviar un requerimiento a la Generalitat.

El jefe de filas de los populares no concretó ayer si cuenta con informes jurídicos, pero consideró que el equipo de Quim Torra ha dado motivos para una respuesta al «malversar fondos públicos» destinados a «propaganda y adoctrinamiento», dar «órdenes ilegales a los Mossos» o diseñar un «régimen penitenciario a la carta para los presos golpistas». En este escenario, celebró la apertura de las urnas y se arrogó el final de la legislatura y la «caída» de Pedro Sánchez. Lo hizo con una sonrisa y, más allá de lo expresado, con la intención de estrenar una «campaña en positivo», según aseguró. 

El lunes, junta directiva

Casados compartirá el lunes la estrategia con su junta directiva, un órgano al que pertenecen dirigentes del PP que apuestan por la moderación para no perder la centralidad política y dejar espacio para el crecimiento de Ciudadanos.

La segunda legislatura más corta

maría eugenia alonso

Tres comicios generales, dos mociones de censura, y el pulso soberanista en tan solo mil días

Apenas ocho meses y medio después de llegar a la Moncloa con una moción de censura en la que arrebató el puesto a Mariano Rajoy, Pedro Sánchez formalizó este viernes el adelanto electoral para el 28 de abril. Serán los terceros comicios generales en apenas tres años. 

2015, adiós al bipartidismo

El 20 de diciembre del 2015, los españoles acabaron en las urnas con casi 40 años de bipartidismo. El derrumbe del PP y del PSOE, que perdieron más de cinco millones de votos, y la irrupción de Podemos y de Ciudadanos cambiaron el tablero. Mariano Rajoy ganó las elecciones, pero sus 123 diputados fueron insuficientes para gobernar. El entonces líder del PP declinó la oferta del rey para ser el candidato recayendo la labor de formar Gobierno en Sánchez. El veto recíproco entre Podemos y Ciudadanos para un gobierno de coalición con el PSOE acabó con la investidura fallida del socialista. 

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Rivera renuncia a aislar a Vox porque el «objetivo prioritario es echar a Sánchez»

 

Tras una legislatura fallida, en palabras del presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ahora lo que toca es echar a Pedro Sánchez. Así de tajante se mostró el líder de los liberales en su comparecencia tras el anuncio del presidente del Gobierno de convocar elecciones para el 28 de abril.

Rivera ha llamado a los ciudadanos a llenar las urnas «de votos constitucionalistas» que permitan echar a Sánchez de la Moncloa y dar paso a un gobierno liberal, liderado por él, o bien por un conservador, en referencia al líder del PP Pablo Casado. Además, al ser preguntado si va a poner un «condón sanitario» a Vox, ha respondido que él solo usa esa herramienta ante «los que quieren liquidar España».

El presidente de Ciudadanos ha advertido también que el «Gobierno Frankenstein» liderado por el socialista ahora «ha muerto», pero que si todavía puede reeditarlo «lo resucitará». Por eso, ha llamado a pasar página de los gobiernos de PP y PSOE con socios nacionalistas, y ha pedido a los ciudadanos que «llenen las urnas de votos naranjas y constitucionalistas». «Ahora es la hora de España, el futuro pasa por los que amamos a España y no por los que la odian», ha proclamado.

«El objetivo -insistió Rivera- es desalojar a Sánchez», que tiene «secuestrado al PSOE», y a partir de ahí, los españoles deben decidir si prefieren un proyecto liderado por un «liberal» o por un partido conservador «que tiene casos de corrupción sin resolver y que habla del aborto».

Cuestionado sobre si hablará con Vox de cara a la formación de un gobierno si Ciudadanos es el partido más votado en las elecciones generales, ha respondido que hablar de pactos poselectorales es «precipitado». No obstante, ha dejado claro que él solo pone «cordones sanitarios» a los que quieren «liquidar España». «Se puede ser conservador, ultraconservador, liberal, populista y llegar a acuerdos», ha remachado. «Confío en que los liberales somos más que los conservadores», ha deslizado.

«Se ha acabado la escapada»

Rivera ha considerado una «buena noticia» la convocatoria de elecciones porque suponer «devolver la voz al pueblo español». Eso, ha dicho, es lo que tenía que haber hecho el expresidente Mariano Rajoy en mayo cuando la Audiencia Nacional condenó a su partido por la Gürtel. Según Rivera, su empeño en seguir permitió a Sánchez ganar una moción de censura y estar ocho meses usando la Moncloa para sus «intereses personales». «Ahora se ha acabado le escapada de Sánchez», se ha congratulado.

«España necesita liberalismo, patriotismo, futuro y modernidad. No, no vamos a hacer la España del siglo XXI mirando a la del siglo XX y hablando de Franco y del aborto», ha apostillado, incidiendo en que tienen «la obligación de construir una mayoría alternativa» y en descartar al PSOE de Sánchez como posible socio. Por contra, sí ve al PP como aliado. Aunque ha recordado que ahora ya compiten con ellos «de tú a tú» y que serán los españoles los que decidan «quién lidera un gobierno constitucionalista». 

Podemos afronta las elecciones en el peor momento de su historia

 

Unidos Podemos llegará a las elecciones del 28 de abril en el peor momento de sus cinco años de historia. Tiene crisis abiertas en varias de sus federaciones y un enfrentamiento total en la Comunidad de Madrid entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, que amenaza con una escisión. Las encuestas además coinciden en vaticinar un severo retroceso respecto a las elecciones del 2016 que le hará perder su condición de tercera fuerza nacional.

A pesar de ese cúmulo de circunstancias adversas, su número dos, Irene Montero, aseguró este viernes que su partido está preparado para salir a ganar las elecciones generales del 28 de abril. La también portavoz en el Congreso defendió que su formación es la garantía más sólida para frenar «a los reaccionarios de la derecha» porque Pablo Iglesias es el único líder al que «no le tiemblan las piernas» ante «los poderosos». Algo, añadió, que no puede decir el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, que, a su entender, ha sucumbido a las presiones de PP y Ciudadanos para adelantar las elecciones.

Montero señaló que el líder de Podemos no va a renunciar a su baja por paternidad, que concluye a finales de marzo, a pesar del adelanto electoral. Iglesias, por tanto, podrá participar a tiempo completo en la campaña, en la que será el candidato de Unidos Podemos tras ganar las primarias del partido en noviembre.

Montero subrayó el dato de que su compañero no renuncia a su permiso por las circunstancias políticas. «Ya ha llegado la hora de que los hombres asuman la corresponsabilidad con sus compañeras en el cuidado de sus hijos», dijo.

Al margen de sus problemas internos, Podemos es el partido que mejor preparado llega a las elecciones del 28 de abril. Ya tiene elegidos a sus candidatos al Congreso y al Senado porque convocó en noviembre unas primarias para estar «preparados». Ahora tiene que cerrar la alianza con IU, Equo, y las confluencias en Cataluña y Galicia, que Podemos cuenta con reeditar. Caso diferente será el de Compromís, que ha mostrado su intención de acudir en solitario. En las primarias, las listas fueron copadas por candidatos afines a Iglesias, mientras que los errejonistas y los anticapitalistas ocuparán lugares marginales. Solo repiten 24 de los 46 diputados que tiene Podemos, y no todos tienen asegurada la reelección por el previsible retroceso en las urnas.

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