Santamaría acepta a regañadientes el debate que le pidió Pablo Casado

La ganadora de la primera votación de las primarias advierte que sus adversarios están fuera del PP

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya de Sáenz de Santamaría
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya de Sáenz de Santamaría

madrid / colpisa

Todo parece indicar que habrá cara a cara entre los dos candidatos señalados por la militancia para disputarse el relevo de Mariano Rajoy. Así lo solicitó formalmente ayer Pablo Casado y fue aceptado, aunque con reticencias, por Soraya Sáenz de Santamaría. Ahora será la comisión, que preside el eurodiputado Luis de Grandes, la que tendrá que dar el visto bueno y poner fecha antes del congreso de los días 20 y 21, del que uno de los dos saldrá presidente del PP.

«No tengo ningún problema en debatir, al contrario», aseveró Sáenz de Santamaría, que recogió el guante lanzado por su oponente con enormes reservas. La exvicepresidenta del Gobierno se muestra preocupada por que el debate con Casado sirva para agrandar aún más la grieta que existe en el PP. «Lo que hay que abrir es un diálogo sincero para el acuerdo, un diálogo para construir y para unir», reconoció antes de un acto en Coslada en el que se cristalizó el apoyo de la dirección de los populares en la Comunidad de Madrid.

Sáenz de Santamaría, vencedora en la votación de los militantes, por poco más de 1.500 votos, cree que el duelo dialéctico solo servirá para acentuar diferencias y remarcar sus discrepancias sobre el camino que debe seguir el partido. «Los debates son para confrontaciones ideológicas con tus adversarios», recalcó, e incidió en que sus adversarios, con Pedro Sánchez a la cabeza, se encuentran de puertas afuera del PP.

Con el sí de su rival, el equipo de Casado no tardó en solicitar al comité que organice en la sede nacional del partido un debate entre los dos aspirantes, con señal a todos los medios, «en el que puedan confrontar sus ideas» para dar la imagen de unas primarias abiertas. Lo hizo a través de una carta en la que argumenta su petición sobre el «empate técnico» al que han llegado ambas candidaturas a la segunda vuelta y la necesidad de que cada aspirante «ofrezca su proyecto de partido, de país, y las reformas que considera necesario».

Mientras el comité pone día y hora a su duelo televisivo, los dos candidatos preparan ya su estrategia ofensiva. A menos de dos semanas de que los 3.184 compromisarios confirmen al nuevo presidente del partido, Sáenz de Santamaría y Casado han iniciado otra campaña para convencerlos de que su proyecto es el mejor.

Santamaría propuso a su oponente compartir la dirección del partido. Ella, a la cabeza, y él, al frente de la secretaría general. Pero su rival declinó la propuesta convencido de tener más opciones para ganar la votación de los compromisarios, de los que el PP dará hoy a conocer sus nombres.

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