El Senado asiste a una gran bronca entre el PP y C's con la excusa de sus financiaciones

Gritos de «Al Capone» en una comisión en la que los populares amenazaron con llamar a Villegas para que dé explicaciones

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madrid / la voz

No hay tregua. La pugna que mantienen el PP y Ciudadanos por el electorado de centroderecha no ofrece ni un solo día de respiro. Ayer el principal escenario de batalla fue el Senado. Para responder a los continuos ataques a los que se ven sometidos en el Congreso por los supuestos casos de financiación ilegal, los populares aprovechan la mayoría absoluta de la que disponen en la Cámara Alta para tratar de contrarrestar los golpes a través de una comisión creada para que el resto de partidos también tengan que rendir cuentas. Por allí desfilaron en su día cargos y simpatizantes vinculados a Podemos para responder de esos supuestos fondos procedentes de Venezuela o de Irán de los que se nutrió la formación morada, pero en las últimas sesiones los invitados más habituales a esta comisión están directamente relacionados con Ciudadanos.

Ayer fue el turno de Carlos Cuadrado, gerente de la formación liderada por Albert Rivera, el que se sometió durante una hora a un tenso interrogatorio comandado por el senador popular Luis Aznar, quien acusó al partido naranja de falta de claridad ante el Tribunal de Cuentas. Este órgano recogió recientemente en un dictamen que no podía realizar una valoración sobre el ejercicio de Ciudadanos durante el 2015 por falta de información.

La sesión fue realmente bronca. Políticos de los dos partidos acabaron cruzándose duras acusaciones, que mostraron que las relaciones entre ambos nunca habían atravesado por un momento peor. Incluso llegó a escucharse un grito de «Al Capone» pronunciado por el diputado de C's Toni Cantó.

«Cacao y empanada mental»

Cuadrado se negaba a ofrecer la información requerida por Aznar, y en reiteradas ocasiones empleó su turno de palabra para contraatacar y acusar al PP de financiación ilegal. Incluso llegó a denunciar que los populares ocultan 25 millones de euros anuales al Tribunal de Cuentas. Esto motivó el enfado del senador que dirigía el interrogatorio. «O se está riendo de nosotros o tiene un cacao mental que mejor se dedique a otra cosa», dijo. De inmediato llegó la réplica: «Quienes tienen una empanada mental son ustedes, porque están queriendo ensuciar el nombre de Ciudadanos», respondió el otro.

La disputa se prolongó incluso al final de la comparecencia, trasladándose a los pasillos del Senado. Luis Aznar acusó a Cuadrado de haber acudido a la Cámara Alta con la única intención de «reventar» la jornada y amenazó con reclamar en un futuro cercano el paso por la comisión del número dos de la formación naranja, José Manuel Villegas, para ver si el secretario general era capaz de arrojar algo de luz sobre las cuentas opacas del partido.

El diputado de Ciudadanos Toni Cantó, que ayer acudió al Senado para respaldar a su compañero, aseguró que no tenían miedo y aprovechó para meter el dedo en el ojo del rival. «No tenemos ningún problema, no hay que hacer como cuando citamos a los del PP, que hay que sacarlos de la cárcel, vienen escoltados por la policía o lo hacen por videoconferencia», dijo.

Continuando con la batalla de la financiación, Ciudadanos presentará hoy en el Congreso una proposición de ley para que las cuentas de los partidos incluyan las de sus grupos en ayuntamientos y parlamentos.

Rivera amaga con poner fin a la legislatura acusando a Rajoy de quebrantar todos los acuerdos

La escalada de tensiones en la que se encuentran inmersos el PP y Ciudadanos amenaza con dar al traste con la legislatura. La atmósfera entre los dos partidos supuestamente aliados es irrespirable, y ayer por primera vez Albert Rivera deslizó la posibilidad de que su formación retire el apoyo en la Cámara a Rajoy, generando una situación de total ingobernabilidad que acabaría condenando al país a la celebración de unas nuevas elecciones generales.

Rivera acusó directamente a Rajoy de querer quebrantar el pacto firmado hace más de un año mediante el que resultó investido presidente. «Parece que no quieren cumplirlo», amenazó, denunciando que busca «romper» el acuerdo en cuestiones muy importantes, entre las que apuntó a la negativa de los populares a emprender una reforma electoral, la actualización de la normativa a la que se somete la Fiscalía o el supuesto rechazo a la equiparación salarial de guardias civiles y policías con las policías autonómicas, esta última, negada por activa y por pasiva en Génova, desde donde esgrimen que comenzará a consolidarse tan pronto como logren sacar adelante los Presupuestos.

Según el dirigente del partido naranja, el presidente del Gobierno se está quedando cada vez más aislado. Fuentes de los partidos de ambos admiten que la relación entre Rajoy y Rivera ha quedado reducida a la nada. No mantienen un encuentro desde la resaca del 21-D, fecha desde la que C’s sueña con el sorpasso, y el PP, despertarse de la pesadilla.

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