Rajoy califica a C's de oportunista y aficionado

c. c. / n. v. SEVILLA / COLPISA

ESPAÑA

José Manuel Vidal | EFE

El PP entra en campaña de cara a las elecciones municpales, autonómicas y europeas del 2019 con un discurso crítico con la formación de Albert Rivera y olvidándose de la corrupción de su partido

21 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El PP demostró este sábado que desde ya toca remangarse y entrar en campaña preelectoral para reivindicar, «barrio a barrio y casa por casa», los logros del partido, en especial los económicos, plantando cara a los sondeos que apuntan a un ascenso de Ciudadanos a costa del partido conservador. «La única batalla perdida es la batalla que no se da», retó desde Sevilla Mariano Rajoy, quien no dudó en atacar a los de Albert Rivera. Los calificó de «oportunistas», «aficionados» y criticó su «deslealtad» por no facilitarles tener grupo propio en el Parlamento de Cataluña. 

En el 2019 tocan elecciones municipales, autonómicas y europeas. Perdida Cataluña, los esfuerzos de los populares se concentran ahora en Andalucía, la región con mayor número de votantes y cuyo peso contribuye decisivamente a encumbrar a un partido a la Moncloa. El PP mantiene, además, que habrá adelanto electoral andaluz, de ahí que eche el resto para apoyar a su candidato, Juan Manuel Moreno. Ya ganó en las generales del 2016, superando a Susana Díaz, y ahora toca dejarse la piel para rebatir los sondeos que pronostican un descenso de diputados. Creen que es su momento después de 40 años preparándose en la oposición, aunque son conscientes de que solos será imposible y que necesitarán el apoyo de Ciudadanos.

Los liberales también son socios preferentes para el Ejecutivo central, lo que no impidió que Rajoy tratara este sábado de marcar distancias y reivindicar al PP como la formación «útil» y el «partido de los resultados» frente a quienes carecen de experiencia de gobierno. «Nunca han asumido ninguna responsabilidad por si se ve quiénes son realmente y porque creen que así son más fuertes», arremetió contra Ciudadanos, que se ha instalado en el centroderecha restando oportunidades de crecimiento electoral a los populares. 

Los valores

Por el contrario, exhibió como avales de su partido haber reducido el déficit, bajado la prima de riesgo y mejorado la puntuación de las agencias de calificación, lo que supone, dijo, haber devuelto la confianza económica a España. Y se reafirmó, frente a quienes en el PP creen que este discurso ya no llega al electorado, en que si los conservadores siguen hablando de lo que «importa», les irá bien. A lo que no dedicó, sin embargo, ni una palabra fue a la corrupción, pese a que el viernes en el juicio de la trama valenciana de la Gürtel se apuntara al expresidente de la Generalitat Francisco Camps como responsable directo de la financiación ilegal del partido. El portavoz del Ejecutivo ya expuso el viernes la postura oficial: fue Rajoy quien echó de Génova a quienes ahora se sientan en el banquillo. 

Arenga a los militantes

De cualquier modo, en Sevilla, la arenga de Rajoy a cargos y militantes para dar la batalla en la calle pareció inaugurar la fase del despliegue. Y su intención, avanzan fuentes del Gobierno, es que también los ministros se remanguen. Solo el tiempo revelará hasta qué punto el Ejecutivo y el PP tienen capacidad de reacción para evitar el ascenso de Ciudadanos. Fuentes del Ejecutivo confirman que «se pedirá a todos los ministros que viajen y vayan a los territorios», incluso en su tiempo libre. «La política se hace en los pueblos y ciudades», suscriben en un ministerio. Y más aún cuando Ciudadanos adolece de falta de implantación, sobre todo en las zonas rurales, y una de las fortalezas del PP es la solidez de su estructura.