Puigdemont vuelve sobre el 1-0

cRISTIAN rEINO BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

Robin Townsend | EFE

El expresidente interviene por videoconferencia en la presentación de la candidatura de Junts per Catalunya y plantea el 21D como la segunda vuelta del referendo ilegal

03 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Junts per Catalunya, la candidatura que encabeza Carles Puigdemont y en la que está integrada el PDECat, buscó ayer todo el simbolismo para lanzar el mensaje con el que arrancará la campaña electoral que empieza a las 0 horas del martes. En la localidad de Sant Julià de Ramis, donde Puigdemont no pudo votar (fue al pueblo más cercano) en el referendo ilegal por la intervención policial, el presidente de la Generalitat apeló ayer al «espíritu del 1-O» para vencer al «autoritarismo del Estado español» y convertir las elecciones del próximo día 21 en la «segunda vuelta» de la consulta celebrada el pasado 1 de octubre. «Los problemas se deben resolver en las urnas, no en los tribunales ni desde el Consejo de Ministros», afirmó el líder nacionalista desde Bruselas en el mitin que Junts per Catalunya organizó en el municipio gerundense y en el que intervino a través de videoconferencia. Es el formato que empleará para participar en la campaña electoral, ya que no tiene intención de regresar de Bruselas, puesto que sería inmediatamente detenido y puesto a disposición de la Justicia española.

La candidatura de Junts per Catalunya, que espera que a partir de hoy empiecen a cambiar las tendencias de las encuestas que le son hasta la fecha muy negativas, ha lanzado ya dos mensajes sobre los que quiere que gire la campaña. El primero, plantear los comicios como un plebiscito entre Rajoy y Puigdemont, para tratar de agrupar todo el voto secesionista, que a día de hoy apuesta de manera mayoritaria por Esquerra. El segundo, enarbolar la bandera del 1-O. Una segunda vuelta de la votación ilegal y unilateral, que enlaza con la idea que Artur Mas ya puso sobre la mesa en los comicios del 27S del 2015 de presentar unas elecciones autonómicas como un todo o nada entre los independentistas y los constitucionalistas. Con la diferencia de que en esta ocasión los secesionistas van por separado.

Apelando al espíritu del 1-O, el exalcalde de Gerona mantiene además el pulso y el desafío contra el Estado, a pesar de que buena parte de los consejeros que pertenecieron a su Gobierno han acatado el 155 y que la mayoría de los dirigentes secesionistas han reconocido que la república catalana no se aplicó porque Cataluña no estaba preparada para ello. «No nos resignamos», aseguró no obstante el exjefe del Ejecutivo catalán, que estos días se ha resistido a enterrar el hacha de la unilateralidad. Para Puigdemont, las elecciones deben servir como un reto para «ganar la libertad» de Cataluña, para «garantizar la estabilidad que robada», para «retirar el golpe de Estado del 155» y para cambiar un Estado como el español, que calificó de decimonónico y autoritario. «Hay que cambiar de Estado para cambiar de era», para dejar atrás, dijo, el «nacionalismo imperialista» que tanto daño ha hecho en Europa.

Su vuelta una y otra vez sobre la consulta ilegal del 1-O tiene, además, otro objetivo, intentar dar continuidad a lo que la aplicación del artículo 155 interrumpió. Conscientes de que el primer puesto en el bloque independentista lo conseguirá en esta ocasión ERC, y de manera holgada, el portavoz del PDECat en el Congreso, Carles Campuzano, manifestó ayer en la Cope que la aspiración de su partido es que Esquerra,, «que comparte la idea de que la aplicación del artículo 155 no ha sido legítima y es inconstitucional», vote en cualquier caso en favor de Carles Puigdemont como nuevo presidente sea cuales sean los resultados del 21D. Una propuesta que ERC rechaza.

La CUP exige un acuerdo para hacer efectiva la independencia tras el 21D

De momento, las fuerzas secesionistas se muestran incapaces de acordar unos puntos programáticos comunes, como pretendían. Ayer, el consejo político de la CUP aprobó las tres propuestas de consenso que planteará al resto de los partidos, empezando por el compromiso de «hacer efectiva la república» catalana, en base a «los resultados del 1-0 y la proclamación del 27 de octubre». El segundo es «exigir la liberación de los presos políticos», el único en el que no parece que haya problemas, que si son evidentes en el tercero, que consiste en «el impulso de un gran acuerdo de país para el proceso constituyente, para ampliar los derechos sociales y políticos y para la consecución de soberanías, soberanías para nuestro pueblo y soberanías contra la pobreza y la corrupción».

El PP denuncia un ataque incendiario en una vivienda por haber colgado la bandera española

El PP denunció ayer el ataque a una vivienda en Cataluña por haber colocado una bandera española en su fachada. El propio Mariano Rajoy aludió a lo que calificó de atentado durante su intervención en un acto político celebrado en la localidad barcelonesa de Mataró. El presidente del Gobierno ofreció la ayuda de la Administración a los inquilinos cuya vivienda fue incendiada «tan solo por el hecho de tener la enseña nacional colgada en su balcón», según informó el PP.

Rajoy y Xavier García Albiol mantuvieron una conversación telefónica con Cristina Arias, la mujer que vive en la casa junto con sus tres hijos, el más pequeño de los cuales, de dos años de edad, estaba dormido cuando se produjo el ataque, de madrugada. Según el partido, Rajoy encontró «muy entera» a la mujer.

«Emotiva conversación con Cristina, una mujer con una gran fortaleza. Su familia en Balsareny ha sufrido un terrible golpe, han intentado quemar su vivienda por tener colgada una bandera de España en su balcón. Nos tienen a su disposición para lo que necesiten», escribió Rajoy en su cuenta personal de Twitter tras la conversación telefónica.

Según el PP, «en Cataluña, sobre todo en poblaciones pequeñas donde hay mayoría independentista, ser y sentirse español ya no solo está mal visto, sino que también es peligroso».

La denuncia del PP sucede a la presentada el día anterior por Sociedad Civil Catalana, que hizo pública una fotografía en la que se veía un grupo de muñecos, con las inscripciones de PP, PSC y Ciudadanos, colgados de un puente de carretera, a imitación de lo que acostumbran a hacer los carteles de la droga en México, donde este tipo de amenazas y ataques son muy habituales.