Puigdemont y Junqueras no se dan por destituidos y llaman a oponerse al 155

TV3 emite un mensaje grabado de quien aún califica de «presidente de la Generalitat»

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La Voz en Barcelona

Tanto el expresidente Carles Puigdemont como el exvicepresidente Oriol Junqueras mantuvieron el sábado el pulso que han orquestado contra el Estado. Ambos ignoraron su destitución por el Gobierno central, aunque sus actos contrastan con sus declaraciones. Mientras Puigdemont paseaba el sábado por Gerona, se fotografiaba con sus conciudadanos y se tomaba un vino, TV3 emitía a las 14.30 horas un discurso suyo grabado en esa ciudad, no en el Palau de la Generalitat. En los tres minutos de duración de la cinta, el también exalcalde de Gerona no se dio por cesado como máximo responsable de la Generalitat y aseguró que es el Parlamento la institución que elige a un presidente y lo destituye.

Con una escenografía muy estudiada, flanqueado por una bandera catalana y otra de la Unión Europea, pero ninguna española, Puigdemont mostró su «voluntad de continuar trabajando para cumplir los mandatos democráticos» del referendo ilegal del 1-O y llamó a los catalanes a ejercer una «oposición pacífica y democrática al 155». La copia del discurso remitida a la prensa lleva su firma acompañada de «presidente de la Generalitat de Cataluña».

También el exvicepresidente Junqueras se dirigió el sábado a los catalanes. Eso sí, a través de Twitter. Además de señalar que no acata su cese, les pidió que sean «conscientes de las dificultades» que pone y pondrá el Gobierno español para hacer efectiva la declaración de independencia. Expresión que suena a justificación. También les reclamó «esfuerzo y perseverancia», porque «los grandes retos siempre los exigen», para que no cejen en su empeño de lograr el objetivo secesionista.

Las dos formaciones que integran Junts pel Sí (PDECat y ERC), mantuvieron el sábado el silencio al que recurrieron desde el viernes después de que fuese aprobada la declaración de independencia en el Parlamento catalán y se pusiese en marcha la aplicación del artículo 155.

Además del propio Puigdemont, los medios de comunicación oficiales autonómicos también desoyeron la destitución del Gobierno catalán. El canal TV3 presentó al líder independentista como «presidente de la Generalitat», pese a que oficialmente ya no ocupa ese cargo desde la madrugada del sábado. Otro tanto hicieron la cuenta de Twitter oficial del Gobierno catalán (@govern) y la web president.cat, que todavía lo mantiene en el puesto. Asimismo, la página del Parlamento de Cataluña, disuelto por el Gobierno de Rajoy, continúa inalterada desde el viernes.

Sin escoltas, sin ordenadores

Pero la realidad no es la que reflejan esos portales de Internet. Los más conscientes de las medidas a las que se ha visto obligado el Gobierno central a recurrir son los exconsejeros, algunos de los cuales, y tras una reunión en la Generalitat el viernes, se llevaron sus ordenadores, pese a que la consigna fue que se ha de continuar igual y acudir el lunes a los puestos de trabajo. Además, se despidieron de los agentes y de los chóferes que los acompañaban. Los Mossos d’Esquadra les han retirado el servicio de escolta. Lo mantiene, por razones de seguridad, Carles Puigdemont, como ocurre con otros expresidentes de la Generalitat.

Por su parte, Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural, también a través de la Red, llamaron el sábado a los independentistas a «guardar energías» y mostrar «civismo republicano». El presidente de ANC, Jordi Sánchez, incitó desde la prisión a seguir y a que se reúna la Asamblea de Electos de Cataluña, una suerte de Parlamento alternativo sin reconocimiento legal y constituido por unos 3.500 cargos integrados en la Asociación de Municipios por la Independencia.

El líder de Podem plantea una candidatura única con las fuerzas soberanistas

Los partidos que quieran concurrir a las elecciones del 21D tendrán hasta el 17 de noviembre para presentar sus candidaturas. La CUP rechazó ya el viernes su participación, mientras el PDECat y ERC, las otras dos formaciones secesionistas, mantienen silencio, si bien hace unos días Artur Mas aseguró que la configuración de un Parlamento catalán sin presencia de diputados independentistas sería «un muy mal final» del proceso soberanista. De momento también se ignora si la coalición Junts pel Sí se mantendrá en pie o si ampliará su abanico hacia un bloque independentista de la mano de la CUP e incluso del hermano catalán de Podemos, como sugirió el sábado Albano Dante Fachin.

En ese caso, los antisistema tendrían que desdecirse de las declaraciones realizadas por la diputada Mireia Boya. Esta ignoró el viernes la convocatoria de elecciones anunciada por el presidente Mariano Rajoy para el 21 de diciembre y llamó a celebrar ese día una «paella masiva insumisa». Albano Dante Fachin rechazó el sábado presentarse a unas elecciones convocadas en aplicación del artículo 155 como si fuesen «normales» si no hay una «estrategia conjunta que esté a la altura de la unidad de la gente en las calles». Hacerlo, advirtió, «sería una traición al espíritu del 1-O».

El portavoz de Demòcrates de Catalunya, Antoni Castellà, quien dijo que él apostaría por la «resistencia total y absoluta», expuso el sábado los dos escenarios que manejan: desoír la destitución del Gobierno catalán o concurrir a los comicios considerándolos constituyentes. Añadió que, se escoja la opción que se escoja, es precisa la unidad de todas las fuerzas independentistas.

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