El Gobierno advierte a los secesionistas que ya está preparado para detenerlos

Atribuye el retraso en las leyes al temor a poner la firma en normas anticonstitucionales

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Colpisa
Madrid

Tanto si la Generalitat pretende que las leyes de ruptura se aprueben vía parlamentaria, como si resuelve hacerlo por decreto-ley, el Gobierno cree que hay una verdad incontestable; y es que las dos normas serán recurridas ante el Tribunal Constitucional. «Las han registrado en el Parlamento de Cataluña, tenemos los textos, podríamos hacerlo ahora mismo si las pusieran encima de la mesa», confirmó Soraya Sáenz de Santamaría. El Gobierno, advirtió, está preparado para detener ya el desafío secesionista. Pero en el PP intuyen que el bloque secesionista aún esperará para dar luz verde al marco legal. Las dos partes conocen, al menos en términos generales, su manera de proceder. Lo que significa, apuntan fuentes populares, que los independentistas son conscientes de que un recurso ante el Constitucional paralizaría la ley del referendo y la de transitoriedad de manera inmediata. Es por eso que en el PP sospechan que el PDeCAT y Esquerra tratan de dilatar al máximo los tiempos para que el primer choque de trenes se produzca en fechas próximas al 11 de septiembre.

Un pronunciamiento del tribunal días antes de la Diada podría servir a la Generalitat para garantizarse una movilización masiva en las calles de Cataluña a favor de la ruptura. Hasta ahora, el Gobierno confiaba en que las inhabilitaciones del expresidente catalán, Artur Mas, o el exconsejero de Presidencia, Francesc Homs, por impulsar la consulta del 9 de noviembre del 2014, tuvieran algún efecto disuasorio. La vicepresidenta insistió en la «responsabilidad» del dirigente político que rubrique las normas de ruptura. «Aquí el problema -subrayó- es quién pone la firma a esas dos leyes que son contrarias a la Constitución». Y también la Mesa del Parlamento catalán, con la presidenta Carme Forcadell al frente, podría correr riesgos de autorizar su tramitación.

Pero, llegados a este punto, en el Ejecutivo no descartan ya ningún escenario. Sáenz de Santamaría denunció la falta de «vergüenza democrática» de la Generalitat con su proyecto encaminado a proclamar la república de Cataluña. «La ley transitoriedad es un producto propio de otras latitudes -censuró-; en España, con una democracia consolidada, que alguien pretenda constituir una autocracia y que el presidente de la Generalitat lo sea sobre el Parlamento y los jueces y dinamite la división de poderes, me parece que es un producto aberrante».

Además, la vicepresidenta volvió a insistir en que no habrá referendo el 1 de octubre. Sin desvelar sus cartas para frenar la hoja de ruta independentista ni los resortes que podría ir activando el Gobierno, Sáenz de Santamaría puso de relieve que a un mes de la consulta «no hay legalidad, no hay logística ni hay firmas».

El Ejecutivo cuenta con el respaldo del PSOE y de Ciudadanos para garantizar el cumplimiento de la ley en Cataluña. Pero Mariano Rajoy reclamó también al resto de formaciones ser conscientes de «la gravedad del desafío» secesionista. El presidente avanzó que su Gabinete actuará con «la firmeza que requiere la magnitud de la provocación» del plan independentista. Y ofreció «protección» a los catalanes frente a un «proyecto autocrático liderado por radicales».

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El Ejecutivo danés da plantón a Puigdemont y no acude a la apertura de la oficina catalana

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, inauguró en Copenhague una nueva embajada catalana en el exterior, esta vez para tratar de estrechar las relaciones con Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia. El Gobierno catalán considera que el reconocimiento internacional es clave para el proceso soberanista, de ahí que en los últimos años haya incrementado su presencia en el extranjero, que consta hasta ahora de una red con doce delegaciones. Pero, una vez más, Puigdemont fracasó en su intento de reconocimiento, ya que ningún miembro del Gobierno danés asistió al acto. Solo estuvieron presentes diputados daneses y suecos, un representante (no al más alto nivel) de la cancillería danesa y diplomáticos de países bálticos y nórdicos. La delegación catalana estaba encabezada por el presidente de la Generalitat, acompañado del consejero de Exteriores y la encargada de la oficina, Francesca Guardiola (hermana del entrenador del Manchester City).

Puigdemont aprovechó el acto en la capital Dinamarca para resaltar la «tradición democrática de los países nórdicos» frente a la «falta de diálogo» que, a su juicio, practica el Gobierno central. Insistió en que el 1-O habrá urnas y se mostró convencido de que «una democracia como la española no bloqueará la votación». El jefe del Ejecutivo catalán aseguró además que, en la consulta, los ciudadanos deberán elegir entre «aceptar el statu quo, con una autonomía vacía de contenido, o declarar la independencia». Y añadió, en su línea habitual, que «no hay más alternativas porque el Gobierno español se ha negado sistemáticamente»

Puigdemont insistió en sacar pecho con la actuación de los Mossos d’Esquadra tras los atentados yihadistas de Barcelona y de Cambrils, y señaló que «la respuesta de la Policía catalana demuestra que estamos dispuestos a asumir nuestras responsabilidades».

Rajoy insta a Pablo Iglesias a informar del contenido de su reunión con Junqueras

Mariano Rajoy hurgó en las diferencias entre los socios independentistas catalanes y pidió información sobre la cena, en teoría secreta, que mantuvieron el pasado sábado el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, y el de Podemos, Pablo Iglesias, en Barcelona. «Creo que es importante» que se sepa de qué hablaron «porque puede tener consecuencias políticas, sobre todo en Cataluña», reclamó el presidente del Gobierno a Iglesias.

El encuentro se produjo en la casa del empresario Jaume Roures y acudieron, además de Iglesias, el vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, y el portavoz de Barcelona en Comù, Xavier Domènech. La cita, según la explicación de los asistentes, pretendía buscar el apoyo de Podemos y los comunes a la movilización para el referendo. Pero la portavoz del PDeCAT, Marta Pascal, señaló que la cena «huele a tripartito» tras las próximas elecciones entre Esquerra, la CUP y la alianza catalana de Podemos y En Comù.

Iglesias no respondió al emplazamiento de Rajoy, lo hizo la portavoz de Podemos en el Congreso, Irene Montero, para pedir que no se dé «trascendencia» a un encuentro que fue «una conversación más» para analizar la situación política en España y en Cataluña. Hay que ver esas reuniones, agregó, «con normalidad», pero no dio más datos.

Carles Puigdemont no quiso dramatizar por la exclusión de su partido, pero aseguró que estaba informado de antemano.

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