El partido ha perdido 132 de los 1.527 ediles que lograron el 24M en las urnas y seis de los 93 diputados autonómicos
08 jul 2017 . Actualizado a las 05:00 h.«Estamos en un partido que traiciona a sus principios y a sus votantes», se lamentaba estos días Juan Ramón Carrancio, hasta hace poco coordinador regional de Ciudadanos y diputado en la Asamblea de Cantabria. Carrancio y otros dos concejales de Santander decidieron dejar la formación tras denunciar el relevo impuesto «a dedo» desde Madrid en la dirección cántabra. El mismo camino tomaron una semana antes el exportavoz naranja en las Cortes valencianas, Alexis Marí, y otros tres diputados autonómicos por el abandono de los principios socialdemócratas con los que la organización alumbró sus primeros pasos en Cataluña.
Desde que en 2015 dio su salto a la arena política nacional, la formación de Albert Rivera ha visto como más de un centenar de cargos públicos han abandonado el partido, en ocasiones por saltarse las normas internas y en otras por desavenencias con la cúpula, pero que se han negado a dejar sus actas. «Son tránsfugas en toda regla», asegura el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, pese a que no se han unido a otro grupo.
El partido centrista ha perdido 132 de los 1.527 ediles que lograron el 24M en las urnas y seis de los 93 diputados autonómicos. Casi un 10 % de deserciones que ha empezado a inquietar a Rivera y a su círculo, que estudian la manera de aislar a los fugados y evitar que usen su voto en contra de Ciudadanos. El desencanto también alcanza a los datos de afiliación. Hasta finales del año pasado el partido aseguraba que contaba con 31.000 afiliados. Pero de cara a su asamblea general de febrero la formación depuró el censo de impagados y personas que habían solicitado la baja. A día de hoy se sitúa en torno a los 22.500.