Esta no era la hoja de ruta de Rajoy

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Exigirá al PSOE garantías de estabilidad, pero los socialistas no se las van a dar, lo que augura más bloqueo

03 oct 2016 . Actualizado a las 07:41 h.

Si alguien piensa que con la salida de Pedro Sánchez de la secretaría general del PSOE los problemas políticos de España quedan resueltos porque los socialistas se van a abstener sin más y Mariano Rajoy se convertirá en presidente del Gobierno de manera mecánica, puede ir abandonando toda esperanza. Parece una paradoja, pero lo que acaba de suceder en el partido socialista, es decir, una fractura que ha llevado a los críticos a desalojar a Sánchez de la manera más traumática, puede acabar siendo la peor de las soluciones para un Rajoy, que, no se olvide, nunca pidió la salida de Sánchez y se negó a contemplar la posibilidad de tener otro interlocutor socialista.

Constatado que la insistencia en seguir bloqueando cualquier posibilidad de que se formara Gobierno estaba dañando severamente en los sondeos al PSOE, la hoja de ruta predilecta del líder del PP pasó a ser la de la celebración de unas terceras elecciones en las que estaba convencido de, enfrentándose a unos socialistas divididos y con un líder criticado por la mitad del partido, alcanzaría la mayoría absoluta con apoyo de Ciudadanos. Una hipótesis que le habría permitido formar un Ejecutivo estable y afrontar con garantías las reformas y los ajustes necesarios, compartiendo además esas difíciles decisiones con otro partido como el de Albert Rivera.

La investidura, en el aire

La posibilidad de que el PSOE pase ahora simplemente a abstenerse para dejar gobernar al PP con solo 137 diputados, sin tener siquiera un pacto de legislatura con Ciudadanos, no es desde luego el mejor de los escenarios para Rajoy. Y de ahí que, para sorpresa de muchos, el líder del PP no vaya a aceptar sin más la abstención del PSOE, si esa es la decisión que toman los socialistas. Es más, Rajoy está dispuesto a exigir compromisos muy firmes del PSOE en la futura gobernabilidad de España y también que los socialistas le garanticen la aprobación de los próximos Presupuestos si quieren que se presente otra vez a la investidura. En caso contrario, el de que el PSOE no se comprometa a nada, está dispuesto a decirle al rey, si este le propusiera de nuevo, que no está en condiciones de formar un Gobierno estable.

La situación sigue siendo endiablada, porque el planteamiento en el PSOE es exactamente el contrario. Susana Díaz y el resto de los que han acabado con Sánchez son conscientes de que van a tener que hacerse perdonar entre la militancia el dejar gobernar a Rajoy. Y por eso están dispuestos a poner condiciones durísimas a cambio de su abstención, sin descartar que acaben pidiendo incluso la cabeza de Rajoy. Y, por supuesto, no están dispuestos a asumir ningún compromiso de aprobar unos Presupuestos que inevitablemente incluirán fuertes recortes, porque eso sería su sentencia política en un PSOE que difícilmente olvidará lo que sucedió el pasado sábado en Ferraz. Así las cosas, el escenario se presenta enormemente complejo hasta el 31 de octubre, fecha en la cual habrá que convocar elecciones si no hay Gobierno. Rajoy, desde luego, no teme esa hipótesis, aunque tendría que cargarse de argumentos para renunciar a presentarse de nuevo a la investidura.

La votación a mano alzada puede tener consecuencias

El hecho de que la votación para acabar con Sánchez se llevara a cabo a mano alzada, y no a través de voto en urna, puede tener consecuencias para más de un socialista. Es cierto que había en el PSOE dos bandos enfrentados e irreconciliables, pero también ha habido dirigentes que han jugado a dos barajas, manteniéndose en silencio hasta el último minuto y sin comprometerse públicamente con ninguno de los dos sectores, tratando de salvar su posición ganara quien ganara. Existe ahora una lista de quién votó a favor de Sánchez, quién lo hizo en contra y quién solo se pronunció cuando fue ya inevitable. Y a esos últimos, algunos relevantes, tampoco les espera un futuro glorioso.

Un Gobierno expuesto a una moción de censura

La posibilidad de que Rajoy tuviera que gobernar en solitario con sus 137 escaños, e incluso la de que lo hiciera con 170, gracias a un pacto de legislatura con Ciudadanos y Coalición Canaria, sin que el PSOE se comprometiera a garantizarle la estabilidad, dejaría a los populares expuestos a la hipótesis de que en cualquier momento la oposición se pusiera de acuerdo para plantarle una moción de censura. Es cierto que, aunque para ello el PSOE tendría que presentar un candidato que fuera apoyado por Podemos y los independentistas, lo que a priori parece muy complicado, y más si el PSOE acaba en manos de Susana Díaz, el mero hecho de que exista esa posibilidad debilitaría el Gobierno de Rajoy.

El sanchismo presionará para mantener el no al PP

Pedro Sánchez ha anunciado ya su disposición a presentarse a las primarias del PSOE. El problema es que, si finalmente los socialistas se abstienen y el PP forma Gobierno, esas primarias pueden esperar mucho tiempo. La posibilidad de que Sánchez se presente al futuro congreso del PSOE, que se celebrará mucho más pronto, para disputarle el liderazgo a Susana Díaz, parece menos probable, porque supondría volver a fracturar al partido de una manera quizá ya irrecuperable. Pero el hecho de que Sánchez se mantenga teóricamente vivo va a implicar que sus seguidores van a elevar la presión, incluso en la calle, para tratar de impedir que el PSOE se abstenga y deje gobernar a Rajoy.