El enésimo vaivén de Ciudadanos

A. A. MADRID / COLPISA

ESPAÑA

SUSANA VERA | Reuters

El partido de Albert Rivera ha ido cambiando desde su rechazo inicial a un candidato del PP o del PSOE

10 ago 2016 . Actualizado a las 11:27 h.

En los dos años que llevan inmersos en la política nacional, Albert Rivera y Ciudadanos se han declarado con satisfacción capaces de pactar a su izquierda y a su derecha. Y lo cierto es que lo han demostrado, aunque para ello hayan tenido que verse obligados en ocasiones a enmendarse la plana a sí mismos.

Durante la campaña de diciembre, Rivera repitió por activa y por pasiva que, tras las elecciones, no apoyaría a ningún candidato de PP o PSOE para la presidencia del Gobierno. Entonces, Ciudadanos estaba aupado por las encuestas. Algunas, incluso, daban opciones a su candidato de ocupar la Moncloa. Pero el partido naranja se desinfló durante las jornadas previas a las elecciones, algo que, in extremis, hizo reflexionar a Rivera. A dos días de la cita con las urnas, el candidato naranja sorprendió a todos al anunciar que su formación no impediría el Gobierno del candidato más votado. Rivera no apoyó finalmente a Mariano Rajoy porque este desistió de formar Gobierno cuando se lo ofreció el jefe del Estado. Cuando el encargo del rey recayó en Pedro Sánchez, Rivera dio un giro de 180 grados y negoció un pacto con los socialistas para hacer presidente al secretario general del PSOE, el segundo candidato más votado. Lo hizo, aseguró entonces, para evitar que el PSOE se echara en brazos de Podemos y Pablo Iglesias. Con la repetición de las generales y la nueva campaña uno de los mensajes más utilizados por Ciudadanos fue el de no permitir un nuevo Gobierno presidido por Rajoy, un líder, a su juicio, inhabilitado para gobernar por la sombra de la corrupción. En una nueva justificación, ayer aseguró que no existe alternativa alguna a Rajoy. A veces hay que elegir entre lo malo y lo peor, viene a decir. También a lo largo de las últimas semanas los dirigentes de Ciudadanos han afirmado, uno tras otro, que su posición en la abstención estaba fijada. Ellos ya movieron ficha al abandonar el no al PP y era el PSOE el que debía seguir el mismo camino, afirmaban.