El presidente del Gobierno en funciones agita el fantasma de unas terceras elecciones tras recibir una nueva negativa del líder socialista
03 ago 2016 . Actualizado a las 09:06 h.«Si el señor Sánchez se mantiene en el no, volveremos a repetir las elecciones. Y eso lo sabemos todos los españoles». Mariano Rajoy elevó ayer la presión sobre el líder del PSOE, cargando sobre sus espaldas toda la responsabilidad si hubiera que ir por tercera vez a las urnas. Los 55 minutos de reunión entre ambos dirigentes solo constataron que Pedro Sánchez no está dispuesto a pactar nada con Rajoy porque, según dijo, el PSOE no va a apoyar «aquello que quiere cambiar». Es decir, el Gobierno del PP. De nada sirvió el «acuerdo programático» que el líder popular se mostró dispuesto a negociar como «condición previa» para formar Gobierno, ya que Sánchez le insistió en que con quien debe intentar formar Gobierno es «con las derechas», en referencia a Ciudadanos, partido con el que él mismo pactó hace cuatro meses, y con los independentistas de CDC. «Si las derechas dicen no a Rajoy, ¿por qué la izquierda va a apoyar a la derecha?», se preguntó para justificar su inmovilismo.
Negociar el texto del PSOE
Rajoy amplió su oferta de negociación e incluso se mostró dispuesto a utilizar como referencia los ocho puntos que el comité federal del PSOE aprobó el pasado 28 de diciembre para «transformar España». Pero él mismo explicó que la respuesta de Sánchez fue un no rotundo. Ante ello, insistió en la gravedad de la situación y advirtió incluso de que no bastaría con que el PSOE le permita formar Gobierno, sino que serían necesarios algunos «compromisos» por parte de los socialistas para cumplir con la exigencia de presentar unos Presupuestos que eviten una sanción de la Unión Europea a España. «Si se quiere, se puede», dijo Rajoy, que no obstante dio síntomas de empezar a resignarse a la posibilidad de unas terceras elecciones que, a su juicio, serían «un disparate».
Sánchez explicó, sin embargo, tras la reunión que lo que Rajoy le había ofrecido era formar un Gobierno de «gran coalición» y que él lo había rechazado porque el PSOE es «la alternativa» al PP y porque «la izquierda no va a apoyar a la derecha». Por tanto, exigió al líder popular que «empiece a trabajar ya» y negocie con «sus aliados potenciales».
Aunque, a pesar de todo, consideró también urgente que se forme un Gobierno cuanto antes, aseguró haber salido de la reunión «más preocupado» de lo que lo estaba al entrar, ya que Rajoy no le aclaró si está dispuesto o no a presentarse a la investidura si no dispone de apoyos suficientes para ganarla. Pero él mismo tampoco aclaró sus planes. A la insistente pregunta de si estaría dispuesto a presentarse a la investidura para intentar formar Gobierno en caso de que Rajoy fracase, volvió a responder con evasivas, sin comprometerse a nada. «Hacer elucubraciones o hipótesis me parece que es aventurar mucho y no estoy en condiciones de hacerlo», señaló.
Sánchez tampoco se siente presionado por los dirigentes del PSOE que, como Felipe González, piden que se deje gobernar a Rajoy. Aseguró que en el comité federal la mayoría que se pronunció a favor de votar no a la investidura del líder popular fue «abrumadora» y que esa es también la opinión mayoritaria «tanto entre los militantes como entre los votantes del PSOE».
Rivera pide responsabilidad
Las perspectivas de Rajoy no son mucho mejores en su reunión de hoy con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que ayer dejó claro que no se moverá de la abstención. Rivera, que pidió «responsabilidad», reclamó al líder del PP que se presente a la investidura en agosto y aconsejó a Sánchez que actúe con «sentido común» y que negocie la abstención de los socialistas.