Espera que la fortaleza de su suelo electoral y el temor a una alianza incierta le permitan mejorar su marca y subir en escaños
04 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Mismo equipo de campaña, mismo discurso, mismas listas, mismo candidato. La propuesta con la que el PP pedirá el voto el 26 de junio para su proyecto es un calco de la oferta que planteó a los ciudadanos en los pasados comicios del 20 de diciembre. Apenas se introducirán variaciones en los mensajes y las promesas tan solo serán actualizadas. Aun así, el partido confía en que estos cuatro meses de bloqueo político hayan servido para que el electorado otorgue a los populares un apoyo lo suficientemente incontestable como para que, dos victorias después, ni el PSOE ni Ciudadanos puedan cuestionar a Mariano Rajoy como presidente.
El comité ejecutivo con el que la formación activó ayer su maquinaria para las elecciones retomó las cosas donde se quedaron la noche del 20 de diciembre. Rajoy designó al mismo equipo de campaña que, encabezado por su jefe de Gabinete en la Moncloa, Jorge Moragas, le acompañó en los anteriores comicios, y anunció que las listas serán «muy semejantes» a las de entonces. Esta vez, sin embargo, el PP cree que las circunstancias obligarán al resto a repensar su veto a los populares. En primer lugar, el partido de Rajoy espera que la fortaleza de su suelo electoral y el temor de sus votantes a una alianza incierta le permitan mejorar su marca y subir en escaños. Pero, aunque no fuera así, entiende que sería un error inexcusable volver a impedir el Gobierno de la primera fuerza política. «A partir del 26 de junio, la situación hará muy difícil que partidos que hoy han bloqueado acuerdos puedan seguir haciéndolo», valoró la secretaria general, Dolores de Cospedal.
Hasta las filas populares llegan los ecos de aquellos barones y dirigentes socialistas que, en privado, sostienen la oportunidad de pasar a la oposición y dejar gobernar a Rajoy en caso de reeditarse el panorama. «Yo sí creo que no todo el PSOE mantiene esa situación de bloqueo a sentarse con el PP», incidió Cospedal, partidaria de «explorar» las vías de entendimiento más allá del veto que atribuye a Pedro Sánchez y a pesar de que ayer mismo la presidenta andaluza respaldara la postura oficial de su líder. «Hay elementos suficientes -argumentó Susana Díaz- como para entender que el PSOE no puede ir con el PP a ningún sitio».
Pero los populares enmarcan, por ahora, las advertencias en la lógica del enfrentamiento electoral. Rajoy, de hecho, también ha pospuesto la tarea de tender puentes hasta después del 26J, aunque algunos de los suyos, eran partidarios de emplear un «tono conciliador» con partidos como Ciudadanos. «Las campañas no son para hacer amigos ni enemigos, son para enfrentarnos a nuestros adversarios», parafraseó Cospedal tras escuchar al jefe del Ejecutivo en funciones.