Tras el previsible fracaso de Sánchez y la espantada de Rajoy, al rey solo le quedaría proponer al líder de Ciudadanos
29 feb 2016 . Actualizado a las 08:04 h.Cuando Pedro Sánchez se suba mañana a la tribuna del Congreso para pronunciar su discurso de investidura se pondrá en marcha un procedimiento irreversible que concluirá con el nombramiento de un nuevo presidente del Gobierno o la convocatoria de elecciones. Con la fallida votación del miércoles se inicia por ello una cuenta atrás de dos meses en la que asistiremos a inéditos movimientos políticos que irán mucho más allá de la simple espera a que concluya el plazo para ir de nuevo a las urnas.
Por más que todos se empeñen en presentar sus posiciones como inamovibles y den la impresión de que están ya en campaña para los comicios de junio, todos saben que lo más probable es que se acabe produciendo algún tipo de pacto. Y por eso tratan de no perder un milímetro de terreno político. Lo natural es que se acabe formando un Gobierno, porque la repetición de las elecciones supondría un fracaso total con el que España se asomaría al abismo. Y mucho más, si unos nuevos comicios arrojaran un resultado similar y continuara el bloqueo político.
Partiendo de que la presión va a ser enorme para todos, ¿que posibilidades reales hay de que se forme un Ejecutivo? El pacto de izquierda está ya totalmente descartado, porque, después del acuerdo con Ciudadanos, un giro de 180 grados del PSOE para terminar casándose con Podemos sería una demostración de incongruencia, irresponsabilidad y falta de principios que acabaría con Pedro Sánchez. La suma debe pasar obligatoriamente, por tanto, por algún tipo de solución en la que estén implicados el PSOE y el PP. Pero es obvio que Sánchez no va a hacer nunca presidente a Rajoy ni este al líder socialista.
De esa incompatibilidad nace la solución que puede acabar abriéndose paso y por la que en realidad lleva trabajando desde un principio el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, aunque en público asegure todo lo contrario. Con el cronómetro apretando, con los poderes fácticos presionando al máximo y con un rey que quiere evitar a toda costa que su primera investidura se salde con un fracaso, Rivera acabará presentándose como una solución que desatasque la situación. En caso de que Rajoy no se postule, y todo indica que no lo hará, y mientras Sánchez no sume más apoyos, el único candidato posible a una nueva investidura es Rivera, el líder mejor valorado. Con el voto favorable del PSOE y el PP, sin que Sánchez y Rajoy renuncien a nada, podría convertirse en presidente de un Gobierno centrado en acometer reformas con el máximo consenso para dar paso a otras elecciones. El acuerdo firmado con el PSOE podría servir de base a ese programa, con las correspondientes enmiendas y adendas del PP.
Aunque miembros del PP y el PSOE podrían entrar en ese Gobierno, lo más lógico es que no lo hicieran. Se trataría de un Ejecutivo obligado a aprobarlo todo por consenso, porque socialistas y populares tendrían siempre en su mano la posibilidad de hacerlo caer. Aunque no está garantizado en absoluto que esta sorprendente solución acabe abriéndose paso, todos saben que es la única viable. Y que cualquier otra cosa conduce a España hacia el abismo. Atentos pues a los próximos movimientos de Rivera.
En Marea se queda sin poder plantear sus planes
El fracaso de la estrategia negociadora de Pablo Iglesias de cara a la investidura ha dejado a En Marea fuera de juego. Después del ninguneo al que el líder de Podemos sometió a los diputados de la confluencia gallega al no incluir una sola demanda que afecte a Galicia en su plan de Gobierno, los diputados de En Marea se apresuraron a asegurar que sería en la fase decisiva de la negociación cuando se conocerían las exigencias autóctonas que plantearían unilateralmente a Pedro Sánchez a cambio de darle sus votos en la investidura. Pero la decisión de Pablo Iglesias de levantarse inmediatamente de la mesa negociadora sin contar con nadie volvió a dejar a En Marea colgada de la brocha.
La decisión de Feijoo dará pistas sobre el plan de Rajoy
El reloj corre para todos, y no solo para Pedro Sánchez y para el resto de posibles candidatos a la investidura. A Alberto Núñez Feijoo le queda cada vez menos tiempo para decidir si opta o no a un tercer mandato como presidente de la Xunta. Abril es la fecha tope que se ha impuesto para desvelarlo. Por tanto, habrá de decidir sin que el panorama político se haya despejado en Madrid, porque hasta mayo no se sabrá si hay o no nuevas elecciones. Todo depende de una inminente reunión con Rajoy. La decisión que acabe tomando Feijoo será una pista para saber cuáles son los planes del líder del PP de cara al futuro. Si Feijoo no opta a la Xunta, indicará que Rajoy se ve ya en la puerta de salida.
Un traje a medida para Besteiro y Abel Caballero
El pacto entre el PSOE y Ciudadanos les ha hecho un traje a medida al líder del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, y al alcalde de Vigo, Abel Caballero, aunque sea a costa de que el acuerdo se convierta en algo incongruente. Besteiro se salva porque solo se excluirá de las listas a quienes estén imputados «a iniciativa de la fiscalía». Y Caballero, porque solo se aparta de los cargos públicos a los investigados «a partir de la fecha de este acuerdo». No se sabe qué ocurriría si mañana mismo la fiscalía ampliara su investigación sobre Caballero. Aún así, será difícil que Besteiro acabe siendo candidato, máxime cuando el PSOE obligó a dimitir a Chaves y Griñán en el mismo momento de su imputación.