El presidente catalán implora el apoyo de la CUP para ser reelegido

C. R. BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

La formación insistió el viernes en que no apoyará la investidura de Artur Mas

17 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Artur Mas hizo ayer un llamamiento casi a la desesperada a la CUP para que apoyen su investidura y luego haga toda la oposición que quiera al Gobierno. Pero a pesar de que dos de sus principales dirigentes, David Fernández y Antonio Baños, estuvieron el jueves en la manifestación que el independentismo organizó para apoyar al presidente catalán por su comparecencia como imputado ante el juez, la CUP insistió ayer en que no apoyará su investidura. «Nuestra posición ni ha cambiado ni cambiará, estas semanas hemos celebrado doce asambleas y en todas ha quedado claro que no haremos presidente a Mas», afirmó el diputado electo Benet Salellas.

El presidente en funciones del Ejecutivo catalán replicó a la formación radical que él es el candidato de Junts pel Sí y pidió a los anticapitalistas que faciliten su investidura y pasen a la oposición, sin que la votación para proclamarle presidente les comprometa a nada más. Mas está evitando hasta la fecha los maximalismos, pero en una entrevista en Rac-1 dejó entrever cuál es el as que sacará de la manga en las negociaciones si la CUP se cierra en banda: o le votan o nuevas elecciones.

Negociaciones secretas

De momento, las conversaciones se mantienen en el más estricto de los secretos -la CUP ya ha amenazado que ante la más mínima filtración se levantará de la mesa- y lo único que ha trascendido es que no ha prosperado una primera propuesta de declaración solemne de inicio del proceso hacia la independencia que Junts pel Sí y la CUP quieren impulsar en cuanto se constituya la Cámara catalana. Mas pidió ayer paciencia al secesionismo porque el acuerdo puede ir para largo, incluso para después de Reyes. El presidente de la Generalitat dio a entender que las negociaciones están muy verdes, aunque a su juicio hay un «clima positivo para ir avanzando» y existen «ganas» de que las cosas salgan bien.

Junts pel Sí y la CUP chocan por la figura del jefe del Ejecutivo autonómico, pero las discrepancias van más allá. La formación de la izquierda radical desconfía de Convergència y se quiere asegurar que lo que se pacte garantice que la ruptura con el Estado sea irreversible. La CUP teme que después de los comicios generales del 20 de diciembre se puedan abrir nuevos escenarios en la política española que pongan en cuestión la hoja de ruta hacia la independencia. El propio Mas reconoció ayer que desea un Gobierno «plural» en la Moncloa que propicie un «cambio de mentalidad» en el resto de España y se pueda abrir un diálogo con «voluntad de entendimiento y de encontrar soluciones para no perjudicar a nadie».