Cómo y por qué creció el secesionismo

El recorte del Estatuto por el Constitucional fue el punto de inflexión del separatismo, amplificado por los medios públicos de comunicación

GERARD JULIEN
GERARD JULIEN

madrid / la voz

El independentismo era claramente minoritario en Cataluña hasta el 2010. A partir de ahí comenzó su despegue y fue creciendo exponencialmente la reivindicación secesionista. Pero hay que remontarse siete años antes, al 2003, cuando José Luis Rodríguez Zapatero, entonces líder de la oposición, prometió que respetaría el Estatuto que saliera del Parlamento catalán. No fue así, el texto que había sido aprobado por la Cámara por 120 de sus 135 diputados sufrió un cepillado en el Congreso, en palabras del entonces presidente de la comisión constitucional Alfonso Guerra. El PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, recogió firmas en toda España pidiendo que el Estatuto catalán se votara en toda España.

El texto fue aprobado en referendo por los catalanes en junio del 2006 con un 73,9 % de los votos, aunque con menos del 50 % de participación. Inmediatamente el PP recurrió más de un centenar de artículos ante el Tribunal Constitucional. La sentencia llegó cuatro años después, en julio del 2010, declarando inconstitucionales 14 de ellos y sin eficacia jurídica el preámbulo en el que aparecía el término nación. El fallo cayó como una bomba en Cataluña, donde la opinión mayoritaria consideró que no solo su Parlamento sino también el pueblo catalán habían quedado desautorizados. Hubo una multitudinaria manifestación respaldada por todos los partidos menos el PP y Ciudadanos que derivó en una demanda de independencia. La mecha había prendido. Mas ganó las elecciones en noviembre y se convirtió en presidente.

El mensaje nacionalista había ido calando en la población desde los tiempos de Jordi Pujol, inoculado en las escuelas y machado en los medios públicos, sobre todo a través de TV3. Pero el salto cualitativo hacia el secesionismo tuvo lugar en el 2010. En la Diada del 2012 cientos de miles de personas clamaron por la independencia bajo el lema «Cataluña, nuevo Estado de Europa». Mas decidió sumarse a esa ola y se presentó en La Moncloa nueve días después a exigir un pacto fiscal similar al que tienen el País Vasco y Navarra. Rajoy le contestó con un rotundo no.

Fracaso estruendoso

Entonces el presidente de la Generalitat adelantó las elecciones para tratar de capitalizar la situación. Su fracaso fue estruendoso, ya que había pedido una mayoría amplia para continuar el proyecto soberanista y CiU perdió 12 diputados. No dimitió pese a la desautorización, argumentando que en el Parlamento había una mayoría separatista. En enero del 2013, la Cámara aprobó una declaración de soberanía que calificaba a Cataluña «sujeto político y jurídico». El órdago estaba planteado ya sin disimulo. Mas continuó su desafío al Estado convocando una consulta sobre la independencia a celebrar el 9 de noviembre del 2014, que fue suspendida por el Tribunal Constitucional. Pero Mas no hizo caso y la enmascaró en forma de un proceso de participación ciudadana. Menos de uno de cada tres ciudadanos con derecho a voto dieron su respaldo al sí. El presidente catalán lo vendió como un gran éxito. Su siguiente paso fue convocar de nuevo elecciones, las terceras en cinco años, a las que ha dado un carácter plebiscitario. A tres meses del 27S, el no a la independencia superaba al sí por siete puntos.

En todo este tiempo el mantra de «España nos roba», que simbolizan los supuestos 16.500 millones de euros de déficit fiscal de Cataluña -que un reciente estudio de Josep Borrell y Joan Llorach reduce a 3.000-, fue calando en la población con la participación decisiva de TV3 y otros medios.

Las fechas clave

El Estatuto, recortado

En el 2003, Zapatero promete en un mitin en Barcelona que respetará el texto del Estatuto que saliera del Parlamento catalán, pero el Congreso lo recorta para adaptarlo a la Constitución. Tras ser aprobado en referendo en Cataluña en el 2006, el Constitucional lo recorta 4 años después en respuesta al recurso presentado por el PP.

Diada 2012, la gran manifestación

Cientos de miles de personas (entre 600.000 y dos millones, según las diferentes estimaciones) se manifiestan en el 2012 bajo el lema «Cataluña, nuevo Estado de Europa». Mas decide sumarse a la ola secesionista. Rajoy rechaza el pacto fiscal.

La consulta del 9N, apoyada por uno de cada tres

A pesar de la suspensión del Tribunal Constitucional, Mas sigue adelante y celebra la consulta el 9N. El sí-sí gana de forma aplastante en porcentaje de voto, pero la abstención es tan alta que solo uno de cada tres ciudadanos del censo le da su respaldo en las urnas.

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