«La independencia sin costes que nos venden es un cuento de hadas»

Enrique Clemente Navarro
enrique clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Angel Díaz | EFE

El exministro Josep Borrell desmonta en un libro lo que considera falsedades económicas del secesionismo

20 sep 2015 . Actualizado a las 12:51 h.

Josep Borrell (Puebla de Segur, 1947) acaba de publicar, junto a Joan Llorach, Las cuentas y los cuentos de la independencia (Catarata), un libro en el que trata de desmontar lo que considera falsedades económicas del soberanismo, empezando por el mantra de «España nos roba». «La independencia sin costes que nos venden, es decir que nos independizamos y no pasa nada, es un cuento de hadas», asegura. Hace unos días, TV3 anuló la entrevista que tenía pactada con él para hablar de su libro aduciendo que era «muy político» y la pospusieron hasta después del 27S, y tampoco le han dejado presentarlo en Blanquerna, la librería que tiene la Generalitat en Madrid.

-¿Cuáles son esos cuentos?

-En el libro tratamos de explicar que cuando las cuentas se hacen mal se convierten en cuentos. Hay algunos que son espectacularmente falsos. Por ejemplo, la historia de que en Alemania el Gobierno federal calcula todos los años las balanzas fiscales de los Länder, lo que cada uno aporta a la hacienda federal y lo que recibe, y que hay un límite a la solidaridad interterritorial establecido por la Constitución del 4,5 % del PIB de cada Land, Es una historia que Mas, Junqueras y Pujol han repetido durante años y es completamente falsa. Una vez que se ha contado una falsedad de ese calibre durante años ya tiene que haber sospechas de que otras muchas cosas de las que se cuentan no son ciertas.

-Por ejemplo, según argumenta, exageran el beneficio fiscal de la independencia.

-Dicen que Cataluña tendría 16.000 millones de euros contantes y sonantes líquidos sobre la mesa del señor Mas con la independencia. No es verdad, pero en Cataluña se ha convertido en una cifra mítica. Ahora ellos mismos reconocen que no son 16.000 sino 11.000. El beneficio fiscal neto de la independencia no superaría, según nuestros cálculos, los 3.000 millones.

-También el coste de las estructuras del Estado sería mucho mayor.

-Han hecho unos estudios para evaluar lo que costaría crear el nuevo Estado y nos dicen que serían 3.000 millones. Nosotros decimos que eso es muy barato, que solo el coste de las grandes funciones que tiene que cumplir un Estado para funcionar, su defensa, su representación exterior, su administración tributaria y de justicia, se va a los 6.000 millones y demostramos por qué. Sumándolo todo, no sale por menos de 8.000.

-Después de que la Comisión Europea haya reiterado que Cataluña quedaría fuera de la UE los secesionistas lo siguen negando.

-Es el caso más escandaloso. ¡Cuánta estulticia! ¡Pero cómo pueden seguir diciendo que no pasaría nada y que Cataluña estaría en la UE! ¿Sabe lo que pasa? Que no pueden ya decir lo contrario, que ya no pueden aceptar la verdad, tienen que seguir haciendo el payaso diciendo que no, que no, que no, porque si aceptaran la realidad, que Cataluña no sería miembro de la UE, su discurso se caería como un castillo de naipes. En este tema, la falta de honestidad intelectual de Mas, Junqueras y Romeva es clamorosa.

-¿Qué pasaría con las pensiones?

-Este es otro ejemplo de cómo la cuenta mal hecha se convierte en un cuento. Dicen que han tenido superávit en los últimos veinte años si se tiene en cuenta lo que recaudan de las cotizaciones de los trabajadores que trabajan en Cataluña y las pensiones que se pagan a los pensionistas que viven allí. Y yo les digo, ¿cuántos pensionistas que cotizaron en Cataluña durante su vida laboral están cobrando sus pensiones fuera de Cataluña porque se han vuelto a su pueblo a jubilarse? Eso no lo cuentan en el balance de la seguridad social catalana. ¿Quién le pagaría la pensión a ese señor? Realmente es que nada se tiene de pie. Lo de la ordinalidad, es decir que Cataluña pierde puestos en la clasificación de la renta per cápita de las comunidades autónomas, tampoco es verdad, no pierde ningún puesto. Eso no es opinable, son matemáticas. Lo malo es que hemos tardado mucho tiempo en desmontarlo.

-Lo que está explicando significa que la independencia no se justifica por motivos económicos.

-La independencia no se justifica por razones económicas o fiscales, sino por razones emotivas, afectivas. Si hubiera una parte muy claramente mayoritaria de los catalanes que pensaran como el señor Junqueras, que la independencia es una cuestión de dignidad, o como la señora Forcadell, que dice que Cataluña no debe seguir siendo esclava, eso no hay aritmética que lo confronte. Respetamos a los que defienden la independencia, pero no los argumentos que se dan para apoyar que con ella todo iría mejor. El problema de la independencia no es de euros, es de identidad.

-¿Por qué se ha tardado tanto en explicar los coste de la independencia? ¿De quién es la responsabilidad?

-De todos los gobiernos, incluidos los socialistas, pero también de la sociedad civil, los intelectuales, los periodistas.... ¿Cómo es posible que durante años se haya contado el cuento de que si Cataluña fuera un Land alemán estaría protegida por la Constitución, que limitaría su déficit, sin que nadie se haya tomado la molestia de desmentirlo? Yo estuve años diciendo que no es verdad, pero en Cataluña hay una dominación de los medios de comunicación públicos al servicio del poder. Hay una espiral del silencio. Hace un año y medio dije que eso de los 16.000 millones no era verdad y recibí fue una lluvia de descalificaciones e insultos.

-¿La reacción de los empresarios y los bancos llega tarde?

-Forma parte de esa espiral del silencio, la gente no se quiere significar porque tiene consecuencias prácticas, puedes perder clientela.

-¿Cómo se soluciona esto?

-Esto solo se resuelve a través del diálogo, del reconocimiento de la identidad de Cataluña, la admisión de que hay problemas y hay que resolverlos, que no es tan caro ni tan difícil. Mediante una reforma de la Constitución que defina un mejor encaje.

«No hay un debate racional, sino una guerra dialéctica, los hechos no cuentan»

«He visto un cartel que dice 'tenemos la libertad al alcance de la mano', como si viviéramos como esclavos y estuviéramos dominados, expoliados, reprimidos y la única solución para liberarnos fuera la independencia, pero hay gente que se lo cree», asegura Borrell. Añade que también «les hemos dato motivos, como toda la historia del Estatuto, que fue desgraciada porque al final terminó creando más problemas de los que pretendía resolver». O ahora la reforma del Tribunal Constitucional. «A veces creo que el señor Rajoy tiene como asesor a un infiltrado de ERC, porque eso les da votos o por lo menos aumenta el sentimiento de agravio y persecución», señala.

-Si la declaración de independencia unilateral es ilegal y Cataluña no sería reconocida internacionalmente, ¿qué pretende Artur Mas, que lo sabe?

-Tensionar hasta el máximo, está en la escalada de la tensión, quiere generar una situación que obligue al Gobierno a tomar medidas y a su vez reaccionar a estas. Están en la dinámica de la acción-reacción, porque creen que cuanta más tensión haya más se exacerbarán los sentimientos identitarios y más apoyos tendrán. El problema del independentismo en Cataluña es que es hegemónico pero al menos hasta ahora no mayoritario, porque siempre ha habido una parte de la sociedad catalana silenciosa, que no quiere significarse. La manera de lograr que fueran mayoría era creando un sentimiento de agravio y convenciendo a la gente de que con la independencia no pasaría nada malo, se viviría mejor, seguiríamos en Europa, no se alterarían las relaciones comerciales con España, tendríamos más dinero, mejor sanidad y pagaríamos menos impuestos. Un cuento de hadas.

-En una ocasión, Jordi Pujol le dijo que usted no era catalán

-No sé si dijo eso o ?usted no es un buen catalán?, que viene a ser lo mismo. El nacionalismo es así en todas partes, se arrogan la representación de la nación y los que no piensan como ellos no pertenecen a la nación.

-¿Cómo valora que Mas quiera declarar la independencia con la mayoría de los escaños?

-Para modificar una coma del Estatuto hacen falta dos tercios de los escaños, pero para declarar la independencia basta con la mitad más uno. Se descalifican a sí mismos. Este no es un debate racional, es una guerra dialéctica. Cataluña vive una ficción, los hechos no cuentan.