Rajoy asume que lo tendrá difícil tras el 20D al solo poder pactar con Rivera

Enrique Clemente Navarro
enrique clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Juan M. Espinosa | Efe

Sánchez se erige en factor de estabilidad porque él puede hacerlo con todos

15 sep 2015 . Actualizado a las 08:32 h.

El escenario después de las elecciones generales, que todo apunta se celebrarán el 20 de diciembre, es inquietante. La encuesta de Sondaxe publicada ayer por La Voz muestra una división del electorado en dos bloques prácticamente iguales, por un lado el PP, que ganaría con claridad, y Ciudadanos, y, por otro, PSOE, Podemos e IU. Pero ambos lejos de la mayoría absoluta, lo que alienta el fantasma de la inestabilidad y augura muchas dificultades para formar gobierno.

Mariano Rajoy se ha resignado a contar con la formación naranja como único aliado posible, aparte de algún apoyo minoritario. El presidente lo admitió ayer por eliminación al asegurar que está dispuesto a llegar a pactos, pero no ve posible hacerlo con el PSOE y mucho menos con Podemos. «Después de lo que hemos visto en municipales parece poco probable, porque el PSOE prefiere que sea alcalde el de la CUP, que perdió, a que sea uno del PP», dijo. Insistía así en uno de los dos grandes ejes de su discurso, la descalificación de Pedro Sánchez por sus acuerdos con «extremistas» y «radicales» tras las municipales y autonómicas, y la recuperación económica. Rajoy negó que Ciudadanos sea una marca blanca del PP, lo que calificó de tontería, y señaló que Rivera «tiene su propio partido y toma sus propias decisiones».

Pero esta hipotética alianza entraña riesgos para su continuidad en la Moncloa, dado que Rivera ha insinuado que podría poner como condición para el pacto la salida de Rajoy y su sustitución por otro líder del PP.

A derecha e izquierda

Por su parte, Pedro Sánchez presume de que puede pactar tanto a su derecha como a su izquierda, con Ciudadanos y Podemos, además de con los nacionalistas. El secretario general del PSOE se erigió ayer como factor de estabilidad política porque solo la puede garantizar quien es capaz de llegar a acuerdos y «aunar y conciliar distintas voluntades», a diferencia de Rajoy, que ha gobernado «frente a todos». Preguntado en un programa de televisión si estaba dispuesto a pactar con Podemos, respondió con un significativo «por qué no con Ciudadanos». De esta forma quiere desmarcarse del partido de Pablo Iglesias, al que, según el PP, se rindió al dejar en sus manos la alcaldía de Madrid y de otras ciudades importantes. El propio líder de la formación morada sigue una estrategia paralela, no dar por hecho un pacto poselectoral con los socialistas para hacer presidente a Sánchez si los números lo permiten y alentar la sospecha de una gran coalición a la alemana PP-PSOE.

Ante sus diputados, senadores y europarlamentarios, reunidos en el Congreso para dar comienzo al último tramo del curso político de la legislatura, Sánchez incidió en su discurso de atacar frontalmente las políticas de Rajoy, a quien calificó de «fraude». También trató de neutralizar las acusaciones de este por sus pactos asegurando que no tiene pinta de radical. Sabe que eso puede hacer mella en el electorado más moderado.

De momento, Rajoy y Sánchez libran en Cataluña el primer asalto de las elecciones generales, conscientes del papel menor de sus partidos el 27S. Saben que en esta comunidad se disputan muchos escaños, que pueden ser decisivos el 20D.

El presidente del Gobierno advierte a Mas de que hay mecanismos para evitar la secesión

Mariano Rajoy eleva el tono a menos de dos semanas del trascendental 27S. El presidente del Gobierno advirtió ayer a Artur Mas de que no permitirá que se rompa la unidad de España y recordó que existen mecanismos para evitarlo. Así lo dijo en su intervención a puerta cerrada en la reunión con los diputados y senadores del PP para analizar las elecciones catalanas y las generales. Posteriormente, Rajoy se limitó a pedir al presidente de la Generalitat respeto para los que no se manifestaron en la Diada, que fueron muchos más de los que lo hicieron. «Hay que gobernar para ellos también, que fue lo que no se hizo estos últimos años», se lamentó. Además, señaló que durante la campaña electoral el PP va a intentar explicar algo que no está haciendo la lista de Junts pel Sí, las consecuencias que tendría una Cataluña independiente. Entre ellas, la salida de la UE, la pérdida de los derechos que tienen los catalanes como europeos y españoles, la eliminación de las ayudas europeas a los agricultores. En definitiva, que sufrirán una merma de su progreso, bienestar y riqueza.

Rajoy no concretó qué tipo de mecanismos legales utilizaría en el caso de que Mas obtenga la mayoría absoluta de los escaños y siga adelante con su plan independentista. Podría ser la propia suspensión de funciones de Mas aplicando la reforma del Tribunal Constitucional o incluso echando mano del artículo 155 de la Constitución, que faculta al Gobierno a tomar las medidas necesarias para que un presidente autonómico cumpla la ley.