El final de la escapada

La imputación de dos expresidentes de Andalucía y del PSOE es un duro golpe para Díaz y Sánchez, que siempre defendieron su inocencia


MADRID / LA VOZ

La imputación de dos expresidentes andaluces y, además, expresidentes del PSOE con argumentos jurídicos demoledores supone un duro golpe para Susana Díaz y Pedro Sánchez, que siempre defendieron su inocencia. Pero la renuncia a sus escaños les servirá para tratar de transmitir el mensaje de que su lucha contra la corrupción va en serio.

¿Qué responsabilidades tienen en el caso ERE?

Desde que en el 2011 comenzara la investigación del caso ha condicionado la vida política andaluza. Se trata de las ayudas concedidas por la Junta de Andalucía entre el 2000 y el 2010, que contaron con una partida de 855 millones de euros, aunque con los compromisos de pago contraídos rondará finalmente los 1.271 millones. El fraude podría ascender a los 172 millones. La dimensión del escándalo fue creciendo según la jueza Mercedes Alaya avanzaba en sus pesquisas y ya hay 272 imputados. El círculo se fue cerrando en torno a Chaves y Griñán, porque durante diez años permitieron que funcionara un sistema ilegal consistente en ocultar, a través del mecanismo de transferencias de financiación, lo que en realidad eran subvenciones con el fin de eludir los controles legales a los que debían someterse. El Supremo asegura que sabían que el sistema establecido era ilegal y que Griñán fue advertido por la Intervención General de Andalucía y no hizo nada. En su favor, el juez Alberto Jorge Barreiro los exculpa del delito de malversación de fondos públicos que les atribuía también Mercedes Alaya. Su responsabilidad política era muy clara y Griñán la asumió dimitiendo como presidente, pero se refugió en el Senado, hasta que acabó marchándose hace algo más de un mes.

¿Cómo puede influir en Susana Díaz?

José Antonio Griñán fue el mentor de la presidenta andaluza, a la que designó como su heredera, y formó parte de su Gobierno. Díaz siempre ha defendido la honestidad e integridad de sus predecesores, pero ha ido adaptando su discurso a las decisiones judiciales. En el 2013 vaticinó que ni él ni Chaves serían imputados y señaló que si al final lo eran ya se vería lo que hacía. Un año después aseguraba que les reclamaría el acta parlamentaria si eran imputados. Cuando en febrero el Tribunal Supremo los llamó a declarar en esa condición, señaló que solo lo haría si se les imputaba algún delito. Ahora ambos han dejado sus escaños, pero la oposición le pedirá explicaciones sobre cómo fue posible que ese sistema ilegal, que durante años favoreció el clientelismo, pudo funcionar sin que los máximos responsables del Gobierno andaluz actuaran. De hecho, Juanma Moreno, se lo exigió ayer tanto a ella como a Pedro Sánchez. Díaz podrá argumentar que ganó las elecciones claramente cuando ya se conocía el alcance del caso y Chaves y Griñán habían declarado ante el Supremo y que ha puesto en marcha medidas para que algo así no se repita.

¿Qué supone para Pedro Sánchez?

Al igual que Díaz, ha defendido a los expresidentes y también señaló primero que les pediría las actas si eran imputados para añadir después que lo haría si eran acusados de un delito concreto. Una vez que Chaves y los demás imputados han seguido el camino de Griñán se quita un peso de encima. Pero el hecho de que dos expresidentes de Andalucía y del PSOE estén acusados de prevaricación administrativa es gravísimo para los socialistas y será utilizado por la oposición.

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