Joan Botella: «Caminamos hacia un territorio sin mapas»

El veterano profesor cree que el sucedáneo de consulta no relajará la tensión política en Cataluña


BARCELONA / LA VOZ

Desde su despacho en el decanato de la Facultad de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Barcelona, Joan Botella analiza la incertidumbre de lo que está por venir sin ocultar un cierto hartazgo.

-¿Qué va a pasar el 9-N?

-Básicamente nada. Tendremos un domingo soleado en el que la gente saldrá de misa o irá a pasear y a comprar un pastel y, de paso, como habrá algunos locales abiertos, se animará a echar unas papeletas en unas urnas. Pero no debemos esperar ni grandes concentraciones en las calles, ni incidentes, a no ser que el Gobierno central los patrocine.

-¿Cuánta gente cree que acudirá a votar?

-Probablemente mucha. Si tenemos en cuenta que pueden votar los mayores de 16 años, el censo puede que ronde los 6,2 millones. En las últimas elecciones el voto independentista estuvo por debajo de los dos millones, de modo que una cosa significativa sería el 30 %. Cualquier participación por encima podría ser capitalizada por Mas como un éxito y, por debajo, como un fracaso.

-Hay que pensar por tanto que los ciudadanos contrarios al proceso soberanista no irán a votar.

-Eso sería lo normal, sin embargo la posición del Gobierno central ha conseguido que gente que es favorable al no piense en ir a votar. Es como si les hubieran ordenado: «Usted no tiene nada que decir al respecto». Y eso no le gusta a nadie.

-¿Y qué se puede esperar a partir del lunes?

-Ese es un pronóstico incierto. Hay quien cree que a partir del día 10 ya habremos atravesado el cabo de Hornos y entraremos en un mar en calma. Yo no lo veo así, pero en realidad caminamos hacia un territorio sin mapas. Si la participación es alta crecerá la presión para que Mas convoque elecciones cuanto antes. En enero o febrero. Y podríamos ver una candidatura sin etiqueta de partido y con gente nueva. Monjas, entrenadores de fútbol... De esa manera se quitaría de encima a Unió, a Pujol y a su propio partido.

-¿Y cómo cree que incide la irrupción de Podemos en el proceso?

-Podemos está haciendo todo lo que puede por ponerse de perfil en este asunto. Piense que cada noticia que sale en primera página sobre la corrupción consigue que unos pocos miles de personas más piensen que no hay nada que hacer dentro de España.

-Bueno, los políticos catalanes no son ajenos a ese tipo de noticias.

-Por eso Mas, si las circunstancias le acompañan, intentará quitarse de encima esos muertos. En una candidatura nueva podría presentarse como alternativa a la corrupción.

-¿No le parece que hay ya un cierto hartazgo en la sociedad con todo este asunto?

-Probablemente. Aquí hay muchos partidos y el pluripartidismo produce mucho ruido. Cada partido debe distinguirse de los demás. Eso provoca que haya una parte de la población que finalmente acaba por desconectar.

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