El PSC ofrece un pacto a Mas si da marcha atrás en la consulta

Cristian Reino BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

Le propone un acuerdo de legislatura y negociar una solución con el Gobierno

19 ago 2014 . Actualizado a las 11:36 h.

A poco menos de un mes para la Diada, para el referendo escocés y para que Artur Mas firme el decreto de convocatoria de la consulta sobre la independencia de Cataluña, el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) ofreció ayer al presidente catalán un acuerdo que le permita salir del atolladero del proceso soberanista y le garantice agotar la legislatura. La oferta de los socialistas catalanes parte de la premisa de que el Gobierno central impugnará la consulta, el Constitucional la prohibirá y el referendo del 9 de noviembre no podrá celebrarse.

Ante esa situación, el PSC cree que Mas tendrá dos alternativas. La que le plantea Esquerra, que según el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, conduciría al «desastre», porque la formación independentista, que se siente fuerte, pretende que Cataluña celebre la consulta en cualquier escenario, aun ignorando al Constitucional y saltándose la ley. «Si Mas se deja arrastrar por Esquerra» cometerá un grave error y acabará rompiendo con el Estado de derecho, aseguró Iceta en la Ser.

La segunda opción que tendrá Mas, según el análisis de los socialistas catalanes, será dar marcha atrás, renunciar al 9-N, romper con Esquerra y buscar un acuerdo de legislatura con el PSC para llegar hasta el 2016. Ambos tratarían de convencer, sin fecha ni preguntas prefijadas, al Gobierno central para que se avenga a pactar una consulta en el futuro o, en su defecto, para que selle un gran acuerdo entre Cataluña y el resto de España, una tercera vía que evite la independencia catalana, tal y como reclaman la banca, el empresariado catalán, el PSC y la Unió Democrática de Josep Antoni Duran Lleida.

El propio Josep Rull, coordinador general de Convergència, especula, en un artículo publicado ayer en The Financial Times, con la posibilidad de que Mas y Rajoy puedan llegar a un acuerdo sobre cuestiones relativas a financiación, infraestructuras y lengua, que se sometería a votación junto a la opción independentista en una consulta que no se celebraría el 9 de noviembre sino más adelante.

Iceta, en definitiva, ofrece a CiU que retome la senda del posibilismo en pleno debate sobre qué determinación adoptará Mas si la consulta se prohíbe. Esquerra, una parte de Convergència y la Asamblea Nacional de Cataluña le aprietan para que no se eche atrás y haga prevalecer la voluntad del Parlamento catalán sobre la decisión del Constitucional. Los partidos mayoritarios nacionales, una parte de Convergencia, Unió, el PSC y el empresariado le instan a cumplir la ley y a no hacer nada que se salga de sus márgenes.

Mas trató la semana pasada de silenciar hasta otoño esta espinosa polémica, para cerrar filas con sus aliados y disipar dudas sobre su compromiso con la consulta. No obstante, sigue sin soltar prenda y se aferra a que el único plan que contempla ahora es votar. Los cuatro presidentes provinciales mostraron su apoyo a Mas y señalaron que estarán «al lado» del Gobierno catalán, pase lo que pase el 9 de noviembre.