Palacio Real, planeta virtual

Chinos, colombianos, ucranianos... y hasta monjes budistas convirtieron la plaza en un mundo en miniatura que rindió pleitesía a los nuevos monarcas


Redacción / La Voz

Kilómetro cero del borbonismo, la plaza de Oriente vivió su apoteosis monárquica con un cruce complejo de nacionalidades, razas y religiones unidas por un nuevo concepto: Felipe VI. Buceando entre una multitud de cuerpos y banderas tropezamos con Lian Long (ella) y Lian Jin (él), monjes budistas, la apoteosis del buen rollo. ¿El rey? «Una maravilla». ¿La reina? «Una maravilla». ¿Don Juan Carlos y doña Sofía? «Una maravilla». Ella viene de China; él, de Estados Unidos. Siguen a lo suyo: «Bendiciones, amor, que España salga de la crisis...». Ya, ¿pero serán mejores estos reyes o los anteriores? «Para nosotros todo el mundo es bueno -aclaran-, siempre paz y felicidad». Y parece difícil, pero hay más:

-¡Que ustedes vendan muchos periódicos y tengan mucho trabajo!

-Que Buda la escuche, maja.

Ucrania no es budista, pero algunas ucranianas lo parecen. «¡Adoro este país! ¡Me encanta la monarquía! Rey, reina, princesas... Es como vivir en un cuento», vocifera Ivana, que, como su amiga Elena, trabaja en Madrid. Viste de rojo y amarillo. «Me he emocionado con lo del balcón», admite mientras elogia a Felipe VI: «Va a ser buen rey, lo lleva en la sangre». Pero pierde la referencia de Buda cuando analiza a doña Letizia. «Lo siento mucho, pero ni siquiera tiene pinta de reina», zanja. Eso sí, que nadie le toque la monarquía. «Valorad bien lo que es esto -advierte-. Nosotros somos una república, y mira... A España le pasaría exactamente lo mismo».

Más de 30 a la sombra

La plaza de Oriente es pura exaltación regia. Ante el palacio, la Hermandad Nacional Monárquica de España. Al lado, un chaval madrileño, Antonio, ha venido porque aprecia «al rey y a su familia». Viste la camiseta de la selección española a pesar de la catástrofe del miércoles porque «hay que apoyarla precisamente en los malos momentos».

Ni con los 32 grados a la sombra se quita su segunda piel. Para refrescarse, mejor recurrir a inventos como el del inglés Richard Phillip: un casco que le lleva reel fresco a la boca por una pajita.

Una bandera colombiana destaca al fondo. La porta Ramiro Sánchez. Ha viajado desde Bogotá junto a su mujer. Se retratan con fuentes, con el palacio... Siguen disparando su cámara mientras afirman que «la ceremonia es bonita y está bien organizada».

Los actos de proclamación sorprenden a los llegados desde más allá del Atlántico. Maite Quispe observa la invasión de los parterres que tanto cuidaban los jardineros el día anterior. Esta joven es de Ica, en Perú. Está emocionada: «A mi mami le encanta la monarquía, sabe mucho más que yo de tradiciones», apunta. «Allí tenemos repúblicas, pero veo que en España se distribuyen de otra forma los poderes y me parece equilibrado», asegura.

Una bandera de Asturias cubre la mochila de una mujer separada de la multitud. Josefina es alérgica a los productos químicos, a perfumes, cremas, incluso a componentes de móvil. Intenta seguir el acto junto a su pareja, Pedro Pérez. Es todo un reto. Ambos son asturianos. Proceden de la cuenca minera, del municipio de Aller. Aunque viven en Oviedo. Nombrar a doña Letizia es inevitable. «Tenemos reina asturiana», afirman orgullosos.

Camisetas de la selección

Antes de que lleguen Felipe VI y su esposa a la plaza de Oriente despierta expectación Antonio Castro por su indumentaria. Luce un look total para la ocasión. Una especie de gafas con los colores de la bandera española, un paraguas rojigualda que es la envidia de más de uno, una pequeña enseña, una camiseta de España con el número diez y una especie de banda cinturón a juego. «Soy de Cabra, Andalucía, aunque resido en Madrid. Ya sé que hay quien apoya la República, pero yo soy monárquico. Felipe VI es muy inteligente», comenta.

Opina lo mismo Celia Blázquez, que tiene 18 años. Es madrileña, agita una banderita justo antes de pasar ante los detectores de metales situados en una de las entradas de la plaza de Oriente. «Yo es que ya he pasado cuatro controles hoy», murmura una mujer a su lado mientras abre su mochila. Celia cree que Felipe VI «será un buen rey porque tiene condiciones» para ello.

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