El rey destacó que le toca a su generación afrontar los nuevos problemas a los que se enfrenta el país, empezando por la creación de empleo.
La crisis económica
Un mensaje de esperanza a los jóvenes. Solo dedicó unos párrafos a la grave situación económica y social que atraviesa el país. Transmitió su «cercanía y solidaridad a todos aquellos ciudadanos a los que el rigor de la crisis económica ha golpeado duramente hasta verse heridos en su dignidad como personas», con los que «tenemos el deber moral de trabajar para revertir esta situación y el deber ciudadano de ofrecer protección a las personas y a las familias más vulnerables». Envió un mensaje de esperanza, especialmente a los más jóvenes, para los que reclamó que «la solución de sus problemas y, en particular, la obtención de un empleo, sea una prioridad para la sociedad y para el Estado».
Nueva generación
Mejorar el legado. «Merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura está demandando», aseguró el rey Juan Carlos en su discurso de abdicación. Su sucesor hizo suya esa afirmación y reivindicó el papel que su generación -la que ronda su edad, 46 años- en la construcción de la «España renovada» por la que abogó. Aseguró que «los hombres y mujeres de mi generación somos herederos de ese gran éxito colectivo admirado por todo el mundo y del que nos sentimos tan orgullosos». Pero su deber es «mejorar ese valioso legado y acrecentar el patrimonio colectivo de libertades y derechos que tanto nos ha costado conseguir».