Feijoo admite ahora desgaste electoral por la corrupción

El presidente de la Xunta insta al PP a conectar con la gente y a explicar bien sus políticas para no perder «moitos votos»


Santiago / La Voz

«Supoño que os asuntos relativos á corrupción teñen sen ningunha dúbida un peso, un peso non menor, na decisión das persoas que decidiron votar en branco, votar a formacións políticas inéditas ou que mesmo, sobre todo iso, decidiron non votar». La frase es del presidente del PPdeG, Alberto Núñez Feijoo. Y la pronunció ayer en público, si bien días atrás, en privado, ya había compartido una reflexión similar con su equipo. Con ella vino a reconocer abiertamente que, en la autopista europea de las urnas, su partido acaba de pagar un buen peaje, uno como esos de la AP-9, merced a sus líos en los tribunales. Tanto a nivel español, con el escándalo Bárcenas, como en el ámbito de la comunidad. Por ejemplo, en A Coruña o en Santiago, donde el gobierno municipal vive subido a un carrusel de imputaciones judiciales que, sin aparentes consecuencias políticas de altura, gira y gira sin cesar.

Tras el Consello de la Xunta, a preguntas de la prensa, no compareció ayer aquel Feijoo de la noche del 25-M, optimista, casi risueño, sino otro más reflexivo. Recordó, sí, que en Galicia los suyos han ganado los comicios europeos con «enorme diferencia» sobre el PSOE (35,2 % de los sufragios frente a 21,7) y números «moi superiores» a los generales del PP, que se quedó en un respaldo del 26,1 %. Pero ello no le obstó para llamar a realizar una «autocrítica dende a victoria» y «a tempo», con el objetivo de vencer en posteriores batallas «con maior folgura». Explicitó asimismo preocupación por lo ocurrido en las siete ciudades, donde los de la gaviota apenas consiguieron un apoyo del 28,1 %, 11,1 puntos inferior al logrado en los restantes 307 ayuntamientos. «É evidente -proclamó- que hai que traballar o urbano».

Ya en clave española, el jefe del Ejecutivo autónomo instó a pulir el mensaje y, mayormente, a cambiar el chip. Está bien eso de sobresalir en lo macro, pero hay que cubrir lo micro, «conectar cos problemas da xente» y «recuperar a ilusión», algo que «non fomos quen de trasladar», arguyó. Y sentenció: «Non podemos desatender os números da nosa economía, o poder pagar as pensións, o poder chegar a fin de mes e o non depender tanto dos mercados. Pero tamén é verdade que isto, ou o explicamos ben ou nos custará moitos votos».

Elegante, sobre los «cataclismos» en otras formaciones pasó de puntillas, salvo para «amosar respecto» al secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que «prestou un servizo ao país que paga a pena remarcar».

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