Contradicciones antes de una batalla determinante

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

09 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La mayoría de los ciudadanos están a favor de la Unión Europea, reconocen que España se ha beneficiado de la integración y admiten que las decisiones que se toman en la UE son muy importantes. Sin embargo, decidirán su voto no en función del proyecto europeo sino de la situación política del país. También consideran que estos comicios son tan importantes como los nacionales, pero reconocen que tienen poco interés en ellos. Contradicciones. Las propias de un país que con demasiada frecuencia se deja arrastrar más por la crítica que por el afán constructivo. Una prueba evidente es que ese aparente clamor de indignación que domina las conversaciones, que lleva a descalificar sin matices tanto la labor del Gobierno como de la oposición, no se traduce en el vuelco del mapa político que algunos vienen pronosticando hace tiempo, quizás confundiendo deseo con realidad.

Lo cierto es que el desgaste de los dos partidos mayoritarios es notorio y profundo. Y, sin embargo, el recorrido al alza de las opciones alternativas es limitado y parece haber llegado al final de su camino. Porque si en unas elecciones tan propicias para el castigo como las europeas PP y PSOE suman dos tercios de los votos, en unas generales, en las que el arrastre del voto útil es fortísimo, aún sería mayor. De hecho, la elevada bolsa de indecisos dudan entre ambos partidos y, en menor medida, entre socialistas y IU. Esto demuestra, por otra parte, que el resultado del 25-M está muy abierto y que la campaña será determinante.