La gestión de Lesmes crea malestar en el Poder Judicial en solo un mes

Convocó a los veinte vocales a una reunión informal para oír las quejas

Carlos Lesmes, en el primer pleno que presidió del CGPJ, el pasado 20 de diciembre.
Carlos Lesmes, en el primer pleno que presidió del CGPJ, el pasado 20 de diciembre.

Redacción / La Voz

El presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, se ha visto obligado a convocar a los veinte vocales del órgano de gobierno de los jueces a una «reunión informal», celebrada ayer, para, según la versión oficial, «fomentar las relaciones», ya que los consejeros solo se ven una vez al mes cuando acuden a los plenos. Lo cierto es que con esta iniciativa el nuevo mandamás del poder judicial pretendía salir al paso de las tensiones internas que se han extendido en la institución en sus primeras semanas de mandato, en las que la nota dominante, según distintas fuentes, ha sido el talante autoritario y personalista de un presidente que nunca a ocultado su firme propósito de cambiar radicalmente la imagen y el funcionamiento del órgano de gobierno de los jueces, aprovechando al máximo el nuevo marco legal diseñado a tal efecto desde el ministerio de Justicia. «Es verdad que algunos están un poco cabreados, pero no es la tónica general del Consejo», reconoció ayer a este periódico un vocal del sector mayoritario, minutos antes de la reunión, de cuyo contenido anoche no había trascendido nada.

Estos «plenos informales», que según fuentes oficiales el nuevo presidente pretende hacer habituales, es previsible que, de mantenerse, precedan o sucedan a los formales con periodicidad mensual para hacerlos compatibles con la austeridad en el gasto, ya que dos tercios de los vocales no tienen dedicación exclusiva, solo dietas.

En ellos los vocales que se sienten ninguneados tendrán oportunidad de expresar sus quejas al funcionamiento de un órgano en el que las principales decisiones se toman en el seno de una comisión permanente de cinco miembros y el presidente y de las que, al menos hasta la fecha, el resto de los vocales, los de «segunda», se han enterado de buena parte de ellas por la prensa. Tal ha sido el caso de algunos nombramientos y del cese de la mayor parte del personal eventual, algunos con años de servicio en la casa.

También hay malestar porque las vocalías, es decir el reparto de funciones entre los miembros del CGPJ, las adjudica personalmente el presidente, al igual que las propuestas de informes sobre leyes que se llevan al pleno de este órgano para que sean debatidas por el total de los vocales. Otros echan en falta las vocalías territoriales y no descartan que sean suprimidas. El clima de tensión se ha extendido al Tribunal Supremo, donde no han tenido una favorable acogida iniciativas tales como el nombramiento de su amigo Ángel Juanes como vicepresidente.

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