Un amigo con poderes

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

Tan importante es disponer de unas buenas normas como garantizar su efectivo cumplimiento. ¿De qué sirven las normas de control del dinero público si no es seguro que quien se las salte sea castigado? ¿De qué sirve un buen sistema fiscal si hay quienes pueden eludir sus obligaciones con Hacienda y no paga por ello? La Justicia es el pilar último sobre el que se asienta la viabilidad de una comunidad, porque si no fuera igual y extensiva a todos no habría sociedad posible. Por eso es vital la independencia del poder judicial. Y cualquier duda en ese sentido es una peligrosa carcoma. Si el Consejo del Poder Judicial ya estaba desacreditado por los manejos partidarios en la designación de sus miembros, la reforma Gallardón ha aumentado su desprestigio. Con la excusa del recorte en el gasto, se ha reducido su tamaño y, de paso, su autonomía. Para muchos jueces, el ministro se ha creado un cortijo y lo ha puesto en manos de su amigo Lesmes. Y este, fiel al estilo, se ha dedicado a hacer y deshacer a su antojo. Consecuencia: ha incendiado la institución en poco más de un mes. Una peligrosa deriva para la Justicia, que necesita reformas, no guerras internas.