Aún confía en que el presidente de la Generalitat dé marcha atrás en su ofensiva independentista y no se plantea la más mínima concesión
21 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Mariano Rajoy todavía confía en que Artur Mas dé marcha atrás en su ofensiva independentista. Cree que las razones jurídicas y políticas acabarán por convencer al presidente de la Generalitat de que se ha adentrado en una aventura sin sentido que conduce a un callejón sin salida. El presidente del Gobierno, por si acaso, no se plantea hacer la menor concesión a las demandas soberanistas y para que sus intenciones queden claras no se reunirá con el presidente catalán en su viaje a Barcelona de este miércoles para asistir a una reunión de países mediterráneos.
Rajoy no va a moverse un milímetro de su oferta de diálogo, pero sin cesiones. Una postura que las fuerzas soberanistas de Cataluña traducen en que el Gobierno central no entiende lo que pasa o en que no da la importancia que tiene a la ola independentista. Algo que también piensan desde posiciones más moderadas Unió Democrática de Cataluña o los socialistas.
Pero el presidente del Gobierno sigue en sus trece y lo expresó de forma gráfica durante su reciente viaje a Japón, cuando dijo que «la única salida para Artur Mas es que rectifique». Una tesis que también transmitió la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría al empresariado catalán durante su polémica visita de la pasada semana.
El jefe del Ejecutivo, además, no esconde que su malestar con Mas va en aumento y que las palabras comprensivas hacia su situación son cosa del pasado. De hecho, no piensa verse con él pasado mañana en Barcelona. «Francamente no me he ocupado» de concertar una cita con el presidente de la Generalitat, comentó ayer de madrugada tras la clausura de la Cumbre Iberoamericana de Panamá. La Moncloa considera que tiene el mango de la sartén jurídica y política si Mas persiste en su idea de celebrar una consulta soberanista.
Escenarios
En caso de que CiU y Esquerra lleven al Congreso la petición de autorización del referendo, PP y PSOE la rechazarán con su mayoría; si el Parlamento de Cataluña aprueba una ley de consultas, la impugnará ante el Constitucional, lo mismo que si convoca el referendo sin respaldo legal.
El Gobierno catalán solo tiene una baza un su mano: la convocatoria anticipada de elecciones a las que daría carácter plebiscitario. El Ejecutivo de Rajoy no podría impedirlas, pero si en esos comicios resultase ganador el frente soberanista y el Parlamento de Cataluña aprueba una declaración de independencia, el Estado cuenta con resortes legales, como la apelación al artículo 155 de la Constitución y suspender la autonomía de Cataluña.
Camino «imposible»
Un escenario «imposible», según el portavoz del Gobierno catalán, Francesc Homs, pero que está sobre la mesa del presidente del Gobierno si la situación llega a terrenos límite. Mas, según fuentes nacionalistas, ya ha encargado a los juristas de su gabinete que estudien salidas legales a este órdago.
Rajoy, que suele decir que no va a ser el presidente con el que se rompió España, insiste en privado en que no va a dudar en tomar medidas expeditivas. De momento se mantiene en la posición de esperar y ver, pero si Mas redobla su pulso no se va a estar quieto, aseguran en la Moncloa. Además, el presidente cuenta con que la mejoría de la situación económica en el 2014 será un elemento desmovilizador para el independentismo catalán. Mucho tiene que aplacarse para que Mas renuncie, pues desde su entorno insisten en que está dispuesto a ser el mártir de la independencia de Cataluña, aunque sea frustrada.