Salida de la UE, caída brusca del PIB y deuda muy elevada

E. C. madrid / la voz

ESPAÑA

20 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Los partidarios de la independencia mantienen que sería muy beneficiosa económicamente para Cataluña. Arguyen que le permitiría ocupar un lugar relevante entre las economías más prósperas de Europa, tener un Estado del bienestar en condiciones y menos impuestos. El Estado propio, dicen, sería un instrumento fundamental y decisivo para terminar con la crisis y evitar más recortes. Su principal argumento es que desaparecería el déficit fiscal de Cataluña respecto al resto de España, que la Generalitat cifra en más 16.000 millones anuales, el equivalente al 8,5 % de su PIB. Además, los independentistas aducen que Cataluña aplicaría su propia política económica y no seguiría la que marca el Gobierno central, que consideran le ha perjudicado gravemente.

Escenario desastroso

Pero hay varios estudios que indican justamente lo contrario. Un informe del Instituto de Estudios Económicos que se dio a conocer hace unos meses señalaba que las consecuencias de la independencia serían «desastrosas», ya que produciría tres shocks económicos que cada uno por separado serían suficientes para tumbar cualquier economía por próspera que fuera: la salida de España, de la Unión Europea - confirmada oficialmente por Joaquín Almunia- y de la zona euro. En ese escenario, no tendría acceso a los mecanismos europeos establecidos para ayudar a los países con problemas de liquidez, lo que resultaría devastador para un Estado que tendría que heredar una deuda estimada en unos 128.000 millones de euros. Los efectos que señala ese informe son casi apocalípticos: caída muy acusada del PIB (hasta un 20,5 % respecto al 2010) y del nivel de renta, desinversión extranjera, deslocalización de empresas multinacionales, reducción drástica de las exportaciones, más paro, hiperinflación y deuda pública y privada insoportables. Una hipotética Cataluña independiente tendría que seguir un largo y complejo camino para volver a ser miembro de la UE, según los especialistas.

La secesión tendría también graves consecuencias para España, ya que Cataluña aporta casi el 20 % de su PIB.