¡Sálvese quien pueda!

ESPAÑA

15 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Parece que las comparecencias ante el juez, como las armas, las carga el diablo. Le ocurrió al chófer Juan Francisco Trujillo, que se sentó ante la jueza Alaya acusado de once delitos y se levantó con destino a la cárcel imputado por 22. De Cospedal llegó ayer a la Audiencia Nacional para sellar las grietas judiciales que amenazaban al PP y acabó abriendo la caja de los truenos, que ahora amenazan aún más al presidente del partido. Al ser citados a declarar como testigos, la secretaria general y sus antecesores están obligados al menos a no mentir, porque podrían incurrir en perjurio. Y así como en público todo son palabras de apoyo mutuo, a la hora de la verdad, cara a cara con el juez, cada uno ha salido del trance como ha podido, a medio camino entre el «no me acuerdo» y el sálvese quien pueda. En este contexto, y conocida la mutua animadversión entre Arenas y De Cospedal, esta aprovechó la ocasión para cargarle el muerto al andaluz. Lo increíble es que lo hiciera sabiendo que con ello, y dados los antecedentes, ponía en entredicho al propio Rajoy. ¿Explicación? O un error de bulto, difícil de creer, o la señal de que su futuro como secretaria general es cada vez más negro. Y de que las aguas en el PP empiezan a bajar revueltas.