En una intervención que parecía dirigida más a los mercados que a los españoles, Rajoy pasó al ataque, aunque dejó muchas dudas sin aclarar
02 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La intervención de Rajoy sorprendió a la oposición, que esperaba que el presidente se escudara en los buenos datos económicos de los últimos días para enmascarar el debate sobre Bárcenas, y a las propias filas del PP, en las que la contundencia con la que por fin se enfrentó al extesorero, al que hasta ahora ni siquiera nombraba, supuso un alivio y una recuperación de la confianza y la autoestima.
El discurso
A quién se dirigía. Rajoy tuvo una intervención eficaz, en la que jugó con todas las ventajas del formato. Lo más relevante fue el hecho mismo de que la comparecencia se produjera tras meses de silencio y de falta de explicaciones. En realidad, el presidente se dirigió más a los mercados y a la opinión pública internacionales que a los grupos de la oposición o a los españoles. La situación era ya insostenible y Rajoy se vio obligado a dejar claro que no va a haber de ninguna manera un cambio de Gobierno ni de política en España y que no habrá elecciones anticipadas. Trataba así de dar una imagen de estabilidad en un momento económico muy delicado para el país.
Los argumentos
¿Qué ha cambiado? Aunque dejó insatisfechos a casi todos, el discurso de Rajoy supone que ha cruzado su Rubicón y que no hay marcha atrás. Por increíble que parezca, era la primera vez que decía una palabra, dentro o fuera del Parlamento, en contra de Bárcenas. Al afirmar que este le engañó y al tratarlo de «presunto culpable», Rajoy queda ya a expensas de que el extesorero pueda demostrar la falsedad de alguna de sus afirmaciones de ayer en sede parlamentaria, lo que sería muy grave. El líder del PP parece fiarlo todo a que Bárcenas se haya quedado ya sin munición contra él.
Explicaciones
Los sobresueldos. En algunas cuestiones, como el pago de sobresueldos, Rajoy se limitó a apuntar una justificación. Aunque admitió que cobró «remuneraciones complementarias», no aclaró si las siguió cobrando cuando entró en el Gobierno, algo prohibido por la ley de incompatibilidades. Lo que sí sabemos ahora es que, al menos en la oposición, Rajoy cobraba su sueldo de diputado, el sobresueldo por el cargo y, además, elevadas cantidades en concepto de dietas y gastos de representación. No aclaró nada sobre las presuntas donaciones ilegales de empresarios ni de la financiación ilegal.
Los SMS
Argumento desmontado. La aseveración de Rajoy de que solo confió en Bárcenas, e incluso lo ayudó, únicamente hasta que se conocieron sus cuentas en Suiza, es la más endeble y la más comprometida, a la luz de los SMS que se hicieron públicos y a los que la Moncloa ha dado veracidad. «Luis lo entiendo. Sé fuerte», le decía Rajoy a Bárcenas en un mensaje enviado el 18 de enero, días después de que se conociera su enorme fortuna en Suiza. Algo que echa por tierra toda su argumentación.
Rubalcaba
¿Acorraló a Mariano Rajoy? Rubalcaba no consiguió introducir elementos nuevos, más allá de enumerar lo publicado en los medios, y no dio la impresión de acorralar al presidente. Por momentos pareció desconcertado con la franqueza con la que Rajoy abordó de inicio el caso Bárcenas. Probablemente esperaba que se escondiera en las cifras económicas y tuvo que improvisar. La argucia de Rajoy de usar sus citas sobre la presunción de inocencia le hizo daño. Rubalcaba insufló ánimo a los socialistas por la contundencia de sus acusaciones y por volver a amenazar con presentar una moción de censura. Sin embargó fue la portavoz de UPyD, Rosa Díez, la que más presionó a Rajoy al ser la única que le hizo una larga lista de preguntas que quedaron sin respuesta.