Deja el BNG el edil que llamó «chochito de oro» a Soraya Sáenz de Santamaría

Rosa Estévez
R. Estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

ESPAÑA

El exconcejal de Cambados anuncia que se va cansado de «perdonavidas», entre los que cita al propio Jorquera

20 jun 2013 . Actualizado a las 10:39 h.

Cuando Xaquín Charlín llamó «chochito de oro» a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría no se imaginaba que esa butade le iba a cambiar la vida. Primero, porque tras el revuelo originado por sus desafortunadas palabras el que era edil del BNG en Cambados se vio en la tesitura de dimitir. Dejó su cargo público en un tiempo récord, apelando a la coherencia y a su afán por no dañar la imagen del partido en el que militaba. Pero el exabrupto aún no había acabado de pasarle factura a Charlín. El martes, a través de su blog A ti, meu Cambados, anunciaba una segunda dimisión. «A partir de hoxe deixo de militar no BNG», dejaba escrito.

El anuncio llegaba justo después de que Xaquín Charlín declarase, también por escrito, que «un xa empeza a estar canso de tanto perdonavidas, estou canso sobre todo de contadas actitudes de dirixentes da que era a miña organización política». Carga especialmente contra Francisco Jorquera y Olaia Fernández, a quienes acusa de «non saber xestionar a crise» que se desencadenó con sus polémicas palabras. Ambos, a preguntas de los medios de comunicación, criticaron y condenaron el exabrupto del entonces concejal nacionalista de Cambados, y Jorquera volvió a hacerlo días después en una entrevista en La Voz de Galicia.

Y tantos ataques no han sentado bien a Charlín. «Non digo eu que me ensalzaran, non digo que me alabaran», aclara en su blog. Pero querría el cambadés, al menos, haber sido escuchado. «Eu fixen o que tiña que facer, retirar o post, pedir perdón e presentar a dimisión como concelleiro», mientras que los responsables del Bloque a los que cita «o que fixeron foi entrar no xogo do PP».

En cualquier caso, el descontento con el BNG se circunscribe a una parte de la cúpula de esta organización. Al resto de los militantes, a quienes se «parten o peito traballando por unha organización que aman, e non figuran en ningún lado», les brinda un fuerte abrazo. Y se queda «cos apoios recibidos en Cambados e fóra de Cambados polos meus amigos, coñecidos, compañeiros de traballo e xente descoñecida».