Un cargo por una fiesta infantil

La Voz

ESPAÑA

La lista de facturas desgravadas que Hacienda reclamaba a Aizoon incluye también 1.160 euros en una relojería de la Diagonal barcelonesa, The Watch Gallery, gastos del Corte Inglés por valor de 1.121 euros y facturas de Iberia de 1.151 y 896 euros, respectivamente. Todo ello trufado de gastos menores de restaurantes o peajes, estos sí, más fácilmente imputables a una inmobiliaria.

Más difícil de explicar para el letrado Carballeda fue por qué, entre todos esos gastos metidos a Aizoon, su cliente había intentado cargar una fiesta infantil, según su propia declaración, o la compra de un casco y unos guantes o un cargamento de vino, que poco tienen que ver con la actividad de una empresa que se dedica a la compra y venta de inmuebles.

Ante tanta pregunta sin respuesta, la inspección fue complicándose, según se aprecia en el acta. La técnica de la Agencia Tributaria comenzó a sospechar, como certificaría Hacienda en sus informes posteriores, que Aizoon no era más que una sociedad pantalla para cargar gastos y emitir facturas. Y ahí empezaron las demandas de información más serias para confirmar que la inmobiliaria del yerno y la hija de don Juan Carlos era una firma fantasma. «¿Plano de las instalaciones de la sociedad? ¿Dónde ejerce su actividad? ¿Horario de la jornada laboral? ¿Personas empleadas, NIF, horas y tareas realizadas? ¿Trabajos desarrollados?» Silencio, justificaciones vagas, evasivas, explicaciones incoherentes fueron las contestaciones del abogado, que llegó a hablar de contratos sellados con «pactos verbales» y de empleados en «régimen de teletrabajo» contratados por los duques.