La imputación de Pujol en el caso ITV deja a Mas sin su número dos

El secretario general de CDC deja sus cargos, pero no el acta parlamentaria


Barcelona / Colpisa

La imputación de Oriol Pujol Ferrusola, secretario general de Convergència Democrática de Catalunya, mano derecha de Artur Mas y el hombre que estaba llamado a sucederle en el partido, provocó ayer una nueva tormenta política en Cataluña. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña imputó a Pujol un delito de tráfico de influencias, en relación al caso de las adjudicaciones de las estaciones de ITV, que investiga una supuesta trama que trató, sin éxito, de amañar las concesiones. Se trata de la rama catalana del caso Campeón, que investiga la jueza de Lugo Estela San José.

Como insinuó hace un mes, cuando la Fiscalía reclamó su imputación, el único hijo del presidente Jordi Pujol que se dedica a la política, anunció que «delega» de forma temporal todas sus funciones orgánicas en el partido, la secretaría general, y la presidencia del grupo parlamentario de CiU en la cámara autonómica. Retiene, no obstante, su escaño. Esta renuncia es provisional, a la espera de cómo transcurra el proceso judicial.

Pujol explicó que su decisión no es para defender su honorabilidad y su inocencia, sino para salvar el proceso soberanista. El ya exsecretario general de CDC consideró que, por su condición de imputado, podría «estorbar», «entorpecer» o ser un «obstáculo» para el «proceso histórico que vive Cataluña». «No pretendo protegerme con la senyera ni dar pie al juego sucio, que lo hay», expresó. Hace un mes, en cambio, vinculó su petición de imputación por parte de la Fiscalía a la «guerra sucia» que, a su juicio, ha emprendido el Gobierno de Mariano Rajoy contra el plan soberanista. Alegó que un exponente de esa estrategia del Ejecutivo central es tanto su caso como el informe que afirmaba durante la campaña electoral que Mas y su padre tenían cuentas en Suiza.

Según el auto que el Tribunal Superior de Cataluña hizo público ayer, Pujol utilizó su «peso político» para llevar a cabo una serie de operaciones «con el objetivo de obtener un beneficio económico, para él y/o para sus amigos y colaboradores». Y añade que Pujol «coordinó, dirigió y dio el apoyo necesario» al resto de implicados.

Este caso se destapó hace un año, cuando la Guardia Civil detuvo a cinco personas en Barcelona, acusadas todas ellas de tráfico de influencias. Los arrestados eran el exnúmero dos de la Diputación de Barcelona, el convergente Josep Tous; el exsubdirector de Seguridad Industrial de la Generalitat, Isidre Masalles; y tres empresarios. Los cinco eran los supuestos integrantes de una red, que presuntamente creó una «trama societaria», en la que también participó Pujol, según el tribunal, «ideada con la finalidad de que todos los implicados se beneficiaran, directa o indirectamente» con la adjudicación de estaciones de ITV. El Superior de Cataluña concluye que las maniobras que hizo Pujol en favor de la trama fueron aportar su influencia política para lograr los nombramientos de Tous y Masalles en cargos clave de la Administración catalana relacionados con las ITV.

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