El exsocio acusa a Urdangarin de intentar comprar su silencio

M. S.-P. Madrid / Colpisa

ESPAÑA

En principio, Torres se negó a señalar a la persona que supuestamente lo había coaccionado, pero ante la insistencia del juez, señaló a Mario Pascual Vives

17 feb 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

A pesar de los continuos ataques a la Casa Real, incluso las graves insinuaciones sobre el monarca, el momento más tenso de la jornada en los juzgados de Palma de Mallorca fue cuando el instructor José Castro le preguntó a Diego Torres si él había intentado «extorsionar» al duque, en referencia a las supuestas maniobras para que Urdangarin se hiciera cargo de su parte de la millonaria fianza civil. El imputado no solo lo negó sino que dijo que fue el yerno del rey, a través de terceros, quien intentó extorsionarlo en varias ocasiones, una vez iniciado el proceso. En principio, Torres se negó a señalar a la persona que supuestamente lo había coaccionado, pero ante la insistencia del juez, señaló a Mario Pascual Vives, el letrado de Urdangarin, presente en la sala.

Según los abogados asistentes al interrogatorio, en ese momento se hizo un silencio absoluto, que el propio exprofesor de Esade se encargó de romper dando detalles de ese intento de soborno. Siempre de acuerdo a su relato, en un encuentro en el despacho barcelonés de su defensor, Manuel González Peeters, el representante de Urdangarin le ofreció una cantidad de dinero (que no desveló), un trabajo en el extranjero y costear su defensa letrada en este proceso si accedía a responsabilizarse, en solitario, de todas las irregularidades de Nóos.

Pascual Vives, que asistió en silencio en la sala a las acusaciones de Torres, lo negó todo a la salida, ya ante los medios, con su particular estilo parco en palabras y en precisiones. «Cada uno se defiende como puede -alegó-. A estas alturas no me sorprende nada». Fue toda su repuesta.

Eso sí, a preguntas de los periodistas, Pascual Vives confesó que ha estado «muchas veces» en el bufete de González Peeters en los últimos meses, y añadió que del mismo modo el letrado de Torres también había acudido a su despacho en Barcelona.

Lo que no aclaró el abogado de Urdangarin es si esas visitas mutuas guardan relación con el confuso intento de acercamiento o acuerdo que supuestamente tuvo lugar la primavera del año pasado, según el cual ambos devolverían parte del dinero para intentar un trato más amable por parte de la Fiscalía Anticorrupción.