El caso Bárcenas ha sembrado la inquietud entre muchos dirigentes del PP, que piden ya más o menos abiertamente a Rajoy que haga cambios en el Gobierno para recuperar la iniciativa política tras el estallido del caso Bárcenas. Pero quienes lo conocen opinan que las posibilidades de que acometa una crisis de Gobierno a corto plazo son cero. Primero, porque la estrategia de Rajoy pasa por separar nítidamente el Ejecutivo del partido. Hacer cambios implicaría reconocer que el Gobierno está contaminado por los problemas del PP. Pero, además, no tiene muchas opciones de hacer relevos significativos. La máxima candidata a salir del Gobierno es Ana Mato, achicharrada por los regalos de la trama Gürtel. Y Rajoy se empeña en blindarla. Destituir a Montoro, muy tocado por la amnistía fiscal, resultaría catastrófico en pleno proceso de reformas liderado por el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, que es también interlocutor de las autonomías para controlar el déficit. Empezar de cero con otro sería difícil. Sacar a Báñez del Gobierno supondría dar por fracasada de antemano la reforma laboral, lo mismo que sustituir a Wert o Gallardón implicaría renunciar a las reformas educativa y judicial puestas en marcha. De Guindos es intocable porque la UE no permitiría su relevo en plena negociación de las ayudas a España. Y sustituir a alguno de los otros ministros del Gobierno carecería de impacto real ante la opinión pública. De modo que los cambios, si los hay, tendrán que esperar.
análisis dirigentes del pp proponen una crisis de gobierno