Los efectos del escándalo Bárcenas: reabierta la guerra en el PP y otra muestra de la división del PSOE

E. C. MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

21 ene 2013 . Actualizado a las 15:00 h.

Las últimas revelaciones sobre Bárcenas han tenido importantes consecuencias internas en los dos grandes partidos. Mucho más importantes en el PP, en el que se ha reabierto la guerra interna que se desató antes del congreso de Valencia del 2008 y parecía enterrada tras la aplastante victoria electoral. El sector marianista cree que estamos ante una operación político-mediática para debilitar a Rajoy, que a sus preocupaciones por el paro galopante, la prima de riesgo y el desafío soberanista catalán une otra, imprevista, que mina gravemente su credibilidad. La publicación de que la cúpula del partido cobró sobresueldos en negro inmediatamente después de que se conociera que el extesorero ocultó 22 millones en Suiza se interpreta como un chantaje en toda regla por parte de Bárcenas a Rajoy, del que los críticos tratan de aprovecharse. En este endiablado marco para el presidente, Esperanza Aguirre, supuestamente retirada de la primera línea política pero más activa que nunca, multiplicó sus intervenciones en los medios con la libertad de acción que le da no ser ya presidenta de Madrid ni funcionaria.

La lideresa apunta con toda la intención que le parece sorprendente que nadie de la dirección del PP conociera las actividades de Bárcenas y reclama una investigación interna. Un torpedo en la línea de flotación de Rajoy. Para complicar más el panorama, la vieja guardia de los Aznar, Acebes y el ahora marianista Arenas queda salpicada por las revelaciones. Las declaraciones de De Cospedal, diciendo que cada palo aguante su vela, los pone en el punto de mira. De momento, si hay algún dirigente del partido que sale bien parado de la catástrofe es la actual secretaria general, que habría parado los pies a Bárcenas. Aunque también ha tenido que ceder a las presiones de Aguirre y otros barones y aceptar una revisión de las cuentas.

Maniobras en el PSOE

En el PSOE, el escándalo ha vuelto a mostrar sus grietas internas. La tibia reacción inicial de Rubalcaba, en una intervención sin preguntas, causó estupor en las filas socialistas y dio munición a los críticos. Carme Chacón aprovechó para sacar la cabeza y pedir a través de su cuenta en Twitter: «transparencia y castigo: las cuentas del PP al Parlamento, Bárcenas a la cárcel y los receptores de los sobres fuera de la política». Una dureza que contrastaba con la tibieza del secretario general. Por su parte, Tomás Gómez volvía a enmendarle la plana al rechazar el pacto anticorrupción con el PP que había propuesto. Tras las críticas recibidas, Rubalcaba pasó ayer al ataque con un paquete de iniciativas y declaraciones contundentes. Pero la impresión es que va a remolque.