Los tres grupos de la oposición insistieron en calificar las cuentas de Educación y Cultura de privatizadoras y desmanteladoras del sistema público. Comenzó Cosme Pombo, del BNG, augurando que «a nosa cultura vai camiño da sepultura», y acusando a la Xunta de mantener en vigor un decreto ilegal, en alusión a la norma del plurilingüismo, a la que el Tribunal Superior de Xustiza anuló varios puntos.
Ramón Vázquez, de AGE, insistió en esta privatización y desmantelamiento de un sistema construido en 30 años, «e mesmo aumentan os concertos coa privada en FP». Vázquez dio una cifra llamativa, asegurando que la mitad de los colegios de Lugo y Ourense tienen alumnos de distintos cursos en sus aulas, «de aí á enciclopedia Álvarez e o crucifixo hai un paso». Otros datos destacados por el portavoz de Alternativa Galega son los doce millones que la Xunta destinó en cuatro años a los colegios que separan por sexo, y los 28 millones anuales para el profesorado de Religión.
Vicente Docasar, portavoz de Educación del PSdeG, tildó de «mínimos históricos» los presupuestos destinados a la lengua gallega y preguntó al conselleiro si piensa recuperar la pérdida de financiación de las universidades de este año -de 20 millones- subiendo las matrículas. En cuanto a la cultura, el socialista lamentó que «só se salva da queima o orzamento do Gaiás, xa que un de cada seis euros de cultura van para o Gaiás». Finalmente, el popular Román Rodríguez, se aferró a Asturias y a Andalucía, en donde gobiernan IU y PSOE, para explicar que allí aún se recorta más. Rodríguez criticó la falta de propuestas de la oposición, a la que dedicó una frase del refranero, «todos gostan de sombra pero poucos prantan árbores».