Un proceso judicial que reabre las tensiones internas en el PP

Domingos Sampedro
Domingos Sampedro SANTIAGO / LA VOZ

ESPAÑA

Leandro

La suspensión de militancia del PP de José Luis Baltar se produjo incluso antes de que el exbarón sea imputado

12 ene 2013 . Actualizado a las 15:15 h.

Hay veces en que la importancia de una actuación judicial debe ser calibrada por la respuesta política que se le da. Y el hecho de que José Luis Baltar haya dimitido de lo único que podía dimitir, que es de su militancia en el Partido Popular sin ni siquiera estar imputado, es la constatación de que la querella impulsada por la fiscalía contra el hombre que movió a su antojo los resortes del poder en la provincia de Ourense en las últimas dos décadas es una cuestión mayor, de gran calado, sobre todo por la trascendencia política que tiene para un PP bien instalado en el Gobierno gallego y que nunca ha dejado de vivir con tensión la relación con su alma ourensana.

Fue el propio presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, quien este jueves, en la rueda de prensa posterior al Consello, puso en relación la querella judicial interpuesta contra Baltar con los congresos provinciales que el PP celebrarán en el próximo cuatrimestre. Al ser preguntado si la querella podía de algún modo dañar a l sucesor de Baltar en la Diputación de Ourense y en la presidencia provincial del PP, José Manuel Baltar, hijo del anterior, Feijoo se limitó a decir que habrá un congreso provincial, en e que los militantes «poden decidir, votar e elixir e xa se verá».

La querella judicial, por tanto, puede jugar un papel muy relevante en el interés que tiene Feijoo y la dirección gallega del PP de ampliar su control sobre el partido en Ourense, que con la familia Baltar al frente siempre disfrutó de una especie de estatuto de autonomía, un régimen apuntalado en cada cita con las urnas a base de tributar al PPdeG con resultados electorales «estratosféricos», expresión utilizada varias veces por el propio Baltar Pumar.

En este contexto, no es extraño que haya voces que vean tras la querella contra Baltar la mano de la propia dirección del PPdeG, por mucho que el procedimiento haya sido abierto por la fiscalía a una denuncia presentada por el PSOE.

La defensa que hizo Feijoo de cargos que estuvieron imputados, como fue su conselleiro de Infraestructuras o ahora el alcalde de Santiago, contrasta con la distancia que marca hacia un Baltar al que aún no se le imputa ningún delito, pero que es el representante del caciquismo que Feijoo prometió abolir al ser investido presidente en el 2009.