El presidente ofrece diálogo a Mas, pero advierte de que defenderá la Constitución

e. clemente / g. bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Asegura que no tiene «ninguna intención» de rebajar el objetivo de déficit del 0,7 % en el 2013, como exige la Generalitat

29 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Mano tendida al diálogo, pero advertencia clara sobre las consecuencias que tendría cualquier decisión política que vulnere la Constitución. Ese es el resumen de la posición que ayer expuso Mariano Rajoy en torno al desafío soberanista lanzado por el presidente de la Generalitat, Artur Mas. El jefe del Gobierno se mostró dispuesto a «reconducir las cosas» e incluso a «recomponer los puentes» tras el choque provocado por el anuncio de una consulta independentista en Cataluña, pero exigió «lealtad recíproca». En todo caso, Rajoy puso unos límites claros a esa disposición para el acuerdo al señalar que su mano está tendida «al consenso y a las reformas acordadas, pero siempre en el marco que delimita la Constitución». Es decir, se puede hablar de cómo ayudar a que Cataluña salga de la asfixia económica, pero no hay el más mínimo resquicio para la celebración de un referendo de independencia.

«La tensión centrífuga»

En un tono institucional y alejado de las advertencias propias del discurso mitinero, Rajoy se mostró dispuesto a aceptar la petición del presidente catalán de celebrar una nueva reunión, aunque advirtió de que dialogar no supone obligar a aceptar los planteamientos del otro, en referencia al órdago lanzado por Mas en su anterior cita en la Moncloa. «No seré yo quien alimente la tensión centrífuga», dijo Rajoy, quien aseguró que se reunirá con el presidente catalán «cuando él quiera». «Cuando quiera verme lo recibiré con mucho gusto», insistió.

Mas pide una reunión

Sabedor de que la intención de Mas al pedir ese encuentro es trasladarle su voluntad de convocar un referendo, Rajoy adelantó también la respuesta. «Debo dejar claro que conozco cuáles son las responsabilidades que he asumido y el papel que me incumbe en la defensa de nuestra Constitución», señaló, dejando claro así que utilizará todos los recursos a su alcance para impedir una consulta que no tiene encaje constitucional sin la preceptiva autorización del Gobierno.

El portavoz del nuevo Gobierno catalán, Francesc Homs, explicó ayer que Mas quiere reunirse «las próximas semanas o meses» con Rajoy para plantearle que la convocatoria sobre la independencia se hará con permiso del Gobierno o sin él. «Estamos dispuestos a dar un primer paso para establecer una reunión, cuando quieran, entre Mas y Rajoy. No les pedimos que dejen de ser lo que son, pero tampoco nos lo pueden pedir a nosotros», señaló Homs.

Lo que interesa es la crisis

La estrategia de Rajoy ante el desafío soberanista incluye el poner en evidencia el discurso soberanista de Mas dejando claro que con más de cinco millones de parados, la prioridad para España y Cataluña no puede ser otra en este momento que «la estabilidad política» y la mejora de la economía. Lo que interesa ahora, dijo, es «resolver la crisis económica que tiene Cataluña y el conjunto de España», aunque «otras personas pueden querer hablar de otras cosas porque las consideran prioritarias».

La disposición al diálogo de Rajoy incluye la búsqueda de fórmulas para mejorar la financiación de Cataluña, pero no la flexibilización del objetivo de déficit del 0,7 % exigido a todas las comunidades para el 2013. El jefe del Gobierno aclaró que no tiene «ninguna intención» de atender la petición en este sentido realizada por el consejero de Economía catalán, Andreu Mas-Colell. Y, en una velada advertencia sobre las consecuencias de un posible incumplimiento, dijo confiar en que la Administración central no tenga que intervenir las cuentas de ninguna comunidad autónoma.