En estos tiempos turbulentos todo se difumina. Las líneas que teóricamente no deben cruzarse ya no están tan claras como antes. Y se traspasan paso a paso. Cuando un grupo irrumpe en el Parlamento o en un claustro universitario se supone que se cruzan esos límites que teóricamente deberían blindar los mecanismos de la democracia. No se respeta la legalidad. Así de frío es el retrato pintado con los tiralíneas de las normas. Pero siempre hay matices. Acciones y reacciones. Un contexto. Un campo sembrado. Porque las protestas de los afectados por las preferentes se fundamentan en otra cuestión que tiene su importancia en estos días. ¿Quién cruzó primero esas líneas permitiendo que se abusara de la confianza de ciertos ahorradores? ¿Quién permitió que se llegara a este extremo suavizando responsabilidades? ¿Quizás los propios políticos con ciertas decisiones y comentarios?