Un posible error de cálculo y otro de interpretación

La deriva soberanista alejó de CiU al votante conservador y menos nacionalista


Mas reclamaba una mayoría excepcional y recibió una respuesta electoral muy decepcionante, al perder CiU 12 escaños de 62 y 90.000 votos de 1,2 millones. «A Mas le confundió el mensaje del 11-S», señala De Carreras. «Esta manifestación siempre es mínima. CiU apoyó la marcha, le dio todo su empuje moral y se pensó que era la fuerza hegemónica en la Diada», remata. «Hay que tomar las manifestaciones en serio, pero no convertirlas en un espejismo», apunta Vintró. El error de CiU, a su juicio, fue pensar que la ola independentista se podía proyectar en una votación masiva concentrando el voto en CiU. Y sin valorar, además, el desgaste de la austeridad, la posibilidad de que los electores prefirieran al partido más inequívocamente independentista o que el elector más moderado y menos nacionalista de CiU, el que vota a Convergència por conservador y no nacionalista, tuviera miedo de la deriva soberanista.

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