Artur Mas entierra el pacto fiscal y prepara elecciones anticipadas

Desencuentro total con Rajoy, que solo le ofrece mejorar la financiación

Rajoy recibió con frialdad a Mas, tanto que ni bajó las escaleras a saludarle, y este se fue a su delegación a hablar con la prensa.
Rajoy recibió con frialdad a Mas, tanto que ni bajó las escaleras a saludarle, y este se fue a su delegación a hablar con la prensa.

Madrid / La Voz

No había margen para la sorpresa porque ambos habían dejado muy claras sus posiciones de antemano y, como se esperaba, la reunión entre Mariano Rajoy y Artur Mas se desarrolló de acuerdo con el guion previsto y acabó con un desencuentro absoluto. Tras el portazo del presidente del Gobierno, que rechazó frontalmente el pacto fiscal y solo le ofreció mejorar la financiación de Cataluña, el líder de CiU dio por enterrado la que ha sido su principal reivindicación de la legislatura, hasta que se subió a la ola independentista tras la Diada, y preparó el terreno para el adelanto electoral.

Artur Mas no quiso revelar cuál será su hoja de ruta a partir de ahora, pero anunció que tomará decisiones trascendentes de forma inmediata, emplazando al debate de política general que celebrará el Parlamento catalán la próxima semana. Ese podría ser el marco que elija para llamar a los catalanes a las urnas, probablemente el 25 de noviembre o el 2 de diciembre.

«Esto no ha ido bien», se lamentó un Mas muy serio una vez concluida la reunión de dos horas en la Moncloa en su comparecencia ante los medios, que significativamente ofreció en la delegación de la Generalitat, su «embajada» en Madrid. «A mi me habría gustado decir que había margen de negociación, que había alguna luz abierta en este proceso, pero la realidad es que no la hay porque el propio presidente del Gobierno me ha dicho con toda claridad que no ve recorrido en el pacto fiscal», añadió certificando la defunción del pacto fiscal. Se declaró triste y decepcionado, ya que su esperanza era que quedara una «puerta abierta» para negociar a medio plazo.

El dirigente catalán aseguró que se había perdido una «oportunidad histórica» para mejorar las relaciones de Cataluña y España. Explicó que el pacto fiscal no requeriría cambiar la Constitución, ya que esta no dice en ninguna parte que Cataluña no pueda tener un sistema de financiación con el Estado y solo obliga a incorporar el principio de solidaridad. Asimismo, manifestó que la Carta Magna no se puede poner como una «pared insalvable» si Cataluña, «ya sea en los próximos meses o en los próximos años, de forma pacífica, democrática y muy mayoritaria, quiere emprender un camino de proyecto de fututo». Aseguró que «Cataluña no puede ser subyugada ni callada» y no quiso hablar de ruptura, «se tome la decisión que se tome en los próximos días, semanas y meses», que siempre sería en el marco de la UE y el euro. «No nos hemos vuelto locos», dijo.

Mas consideró del todo insuficiente la oferta de mejorar el sistema de financiación, ya que su propuesta es que Cataluña abandone el régimen general, la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas.

La versión del Gobierno

El Gobierno aseguró a través de un comunicado que Rajoy ofreció diálogo y colaboración «franca y leal» a Mas, pero mostró «su oposición a la propuesta de un concierto económico para Cataluña por ser incompatible con la Constitución», que todos los gobernantes están obligados a cumplir y hacer cumplir. Rajoy se declaró dispuesto a revisar el actual sistema de financiación para que entre en vigor esta legislatura. «Otras formas que cuestionen el orden constitucional solo pueden ser decididas por el conjunto del pueblo español representado por las Cortes», añade la nota. El presidente recalcó a su convicción de que de «la gravísima crisis actual se superará desde la corresponsabilidad y la cohesión, nunca desde la división o la inestabilidad institucional».

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