El culebrón de Bretón, en la recta final

El juez quiere acabar cuanto antes con el sufrimiento de la madre de los niños Ruth y José y solo falta intentar obtener el código genético de los restos


Redacción / la voz

«No existe el llamado crimen perfecto, sino investigación incorrecta o incompleta». Este socorrido principio de la antropología forense puede convertirse en realidad en cuestión de días en lo referente a un crimen que ha removido las conciencias y llenado horas de televisión. Será posible después del vuelco que registró la pasada semana el caso de los niños cordobeses Ruth y José Bretón Ortiz, desaparecidos el pasado 8 de octubre mientras jugaban en un parque de la ciudad, según la versión de su padre, pero que habrían sido víctimas de una sádica venganza de este contra su exmujer, si el análisis de ADN confirma que son de los hermanos los restos humanos recogidos por la Policía Científica en una hoguera donde él dijo que había quemado objetos que habían pertenecido a su esposa.

Este dramático suceso, que lleva casi un año coleando con una presencia mediática que pudo haber enmarañado su esclarecimiento, acaba de volver al primer plano de la actualidad al constatarse un clamoroso error de partida que no es insalvable, pero sí que ha alargado el desenlace de un culebrón cuyo protagonista indiscutible es José Bretón, el único sospechoso desde el comienzo de esta historia.

¿Qué recorrido le queda al caso a partir de ahora?

El Instituto Nacional de Toxicología, al parecer, ya ha concluido el estudio morfológico de los restos y avala lo dicho por dos prestigiosos antropólogos -Ramón Etxeberria y José María Bermúdez de Castro-, que han certificado de forma contundente que los huesos son humanos y no de animales, como de manera sorprendente e inamovible afirmó en un primer momento la perito de la Policía Científica. Ahora falta intentar el estudio genético de los mismos.

¿Para qué servirán los nuevos informes?

Para corroborar, desde el punto de vista morfológico, que tienen origen humano y, si aún conservan restos genéticos, que pertenecen a los niños Ruth y José Bretón Ortiz. En esto último jugará un papel determinante el equipo del profesor Ángel Carracedo, porque es el que dispone de las técnicas más avanzadas para sacar el ADN de restos muy deteriorados.

¿Es imprescindible que la prueba de ADN corrobore que los restos son de los niños para acusar formalmente a su padre del doble crimen?

No. Sería determinante pero no imprescindible, ya que la investigación acumula indicios suficientes que, tras la constatación de que los restos encontrados en la hoguera de la finca de Las Quemadillas son de humanos con edades coincidentes con las de los niños desaparecidos, acreditarían la autoría del padre de tan macabro suceso.

¿En qué ha cambiado la situación procesal del arrestado?

Una vez que los nuevos informes ratificaron que los restos son humanos, el juez instructor José Luis Rodríguez Lainz, motu proprio o a petición de las acusaciones pública, privada o ambas, tendrá que dictar un nuevo auto de procesamiento contra él en el que los cargos no serán por detención ilegal con desaparición forzada y simulación de delito, con lo que las penas a las que tendrá que enfrentarse pueden duplicarse hasta llegar a los 30 años de cárcel.

¿Quién juzgará a José Bretón?

Una vez que cambie su situación procesal, el caso entra de lleno dentro de las competencias de un jurado popular y el juicio puede verse seriamente condicionado por su protagonismo mediático, especialmente tras el paso por los platós televisivos de responsables policiales de la investigación.

¿Cabe la posibilidad de que Bretón se derrumbe y acabe confesando?

Según el psicólogo forense Javier Urra, «este tipo de personas suelen confesar y venirse abajo cuando les corroe el anonimato y optan por explicar la verdad para volver a recuperar el protagonismo perdido».

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